"Foucault y sus sombras" (I), Josep Maria Ruiz Simon

Sin exagerar mucho ni ponerse demasiado literal, actualmente se podría decir de Michel Foucault lo que Nicolás de Cusa decía de Dios: que se le puede encontrar en todas partes y en ninguna. Resulta difícil, por ejemplo, encontrar algún intelectual de guardia que, al hacer su diagnóstico sobre la crisis del coronavirus, no se refiera, citando o sin citar su nombre, al concepto de sociedad disciplinaria que Foucault puso en circulación en Vigilar o castigar (1975), una de sus obras más influyentes. Pero cada uno lo maneja a su manera y no podría decirse que en alguno de los avatares de este concepto se encarna realmente la palabra foucaultiana.

Sin ir más lejos, hace cuatro días, se publicó en estas mismas páginas un artículo de Byung-Chul Han titulado “La pandemia y el retorno la sociedad disciplinaria”. A diferencia de otros filósofos contemporáneos, Han sostiene en sus obras que las sociedades occidentales de hoy en día ya no se corresponden con la sociedad disciplinaria que Foucault caracterizaba a partir del ejemplo que, aún en los setenta y desde finales del siglo XVIII, ofrecían espacios cerrados como las prisiones, las fábricas o las escuelas, sino que hay que pensarlas, a semejanza del modelo que presentan los gimnasios, las oficinas o el teletrabajo, como sociedades posdisciplinarias del rendimiento habitadas por individuos que, convertidos en su propia empresa, buscan incrementar, de acuerdo con proyectos y practicando la autoexplotación, su capital humano. El hecho de que, según Han, las sociedades occidentales ya no sean lo que fueron es evidentemente la condición de posibilidad del hipotético retorno a un pasado que aún sería presente en ciertas naciones del Oriente lejano, del que se hablaba en el artículo.

Byung-Chul Han sostiene que hemos dejado atrás la sociedad disciplinaria descrita por Foucault

Han se ha hecho célebre exprimiendo la afirmación de que tanto la gubernamentalidad neoliberal como el panóptico digital contemporáneo, a diferencia del famoso panóptico arquitectónico que Bentham ideó para disciplinar las prisiones y que Foucault tomaba como paradigma del poder disciplinario, ya no buscan controlar los sujetos para que actúen contra su voluntad, sino, dando un paso más en la misma dirección, seducir a las voluntades para que se autoesclavicen y se controlen a sí mismas sintiéndose libres y creyendo ilusoriamente que se empoderan. Pero, curiosamente, en el artículo publicado por La Vanguardia , este filósofo alemán de origen coreano prefiere describir las sociedades occidentales no como sociedades neoliberales, sino como sociedades liberales que podrían desaparecer con la pandemia y sólo habla de neoliberalismo para apuntar que, a pesar de él, “los estados asiáticos siguen siendo, a diferencia de Occidente, una sociedad disciplinaria”. Que, en este preciso momento, Han difumine una distinción tan significativa para cualquiera que piensa a la sombra de Foucault como la distinción entre liberalismo y neoliberalismo puede interpretarse como una cautelosa opción estratégica que busca no comprometer los recursos de una empresa intelectual en previsión de las posibles reorientaciones que la crisis podría requerir.

, 07/04/2020 - lavanguardia