’sobre los partidos políticos’, Jordi Galves

El principal enemigo de la democracia catalana son los partidos que, tal como los tenemos, es que no los tenemos. Son ellos los que nos tienen cogidos por la napia. Todos nuestros partidos sin excepciones. Hay quien se atreve imaginar una sociedad mejor pero nunca se imagina unos partidos mejores, ya es casualidad. Otros partidos. Cuando dices eso que sabe todo el mundo, algunos, los que viven de esas gestorías de intereses que son nuestros partidos, pronto te acusan de enemigo feroz de la democracia, de loco, te mandan callar. Como si no supiéramos que en otros países, en Estados Unidos, Reino Unido, por citar sólo dos, los partidos son algo mucho más instrumental, mucho más cívico, elástico y, tal vez, no tan sucio. Parece que allí los partidos dependen más de los políticos y no los políticos de los partidos. ¿Cómo pueden ser los protagonistas de la vida democrática de Catalunya unas organizaciones que no son democráticas por sí mismas ni pueden serlo nunca? ¿Cómo es que los políticos no pueden ya ni tener opiniones fuera del partido, marquesa Cayetana? Decidme la tasa de parados entre los afiliados a un partido político que gobierne y, después, comparémosla con la tasa de desempleo del país. Decidme también cómo vive la parentela de los políticos que mandan. Con esta información lo veremos todo mucho más claro. Vean en qué se han quedado, al final, las medidas de democracia interna de los llamados nuevos partidos españoles, Podemos y Ciudadanos. Vean en qué han quedado las primarias y otros primitivos rituales de paso, convertidos en una simple formalidad. En una comedia vacía.

31-VIII-20, elnacional.cat, Jordi Galves