Olga Mísik, heroica rebelión juvenil

Olga Mísik, la chica que leía la Constitución rusa

Caso mediático

La joven, de 19 años, ha sido condenada por vandalismo junto a otros dos activistas y no podrá salir de su casa por la noche durante dos años

Activist Olga Misik holding a copy of the Constitution of the Russian Federation stands in front of riot policemen during a protest in Moscow on August 10, 2019. - A Moscow court on May 11, 2021 banned a teen activist from leaving her house at night for two years on vandalism charges, her lawyer said, as Russia tightens the screws on the opposition. Olga Misik, 19, rose to prominence after she read the constitution in front of riot police during protests in Moscow in 2019 after several allies of Kremlin critic Alexei Navalny were barred from local elections. (Photo by Nikolay KORZHOV / AFP)

Olga Mísik posa con una copia de la Constitución rusa frente a policías antidisturbios en una manifestación en Moscú en el 2019

NIKOLAY KORZHOV / AFP

Los policías antidisturbios, con sus temidas porras y protegidos con cascos y chalecos antibalas, no se lo podían creer. Una chica de 17 años se plantaba delante, se sentaba tranquilamente en el suelo y comenzaba a leerles la Constitución rusa, que consagra el derecho de manifestación pacífica.

Corría entonces el año 2019, los manifestantes exigían elecciones transparentes y esa imagen de Olga Mísik dio la vuelta al mundo en internet como ejemplo de lucha contra la Rusia de Vladímir Putin.

“No es posible asustarse cuando sabes que tienes razón, pero Rusia nos enseña a tener miedo permanentemente”

Para Mísik, esa lucha comenzó cuando era incluso más joven. Tenía 16 años y vio en la redes las protestas contra el aumento de la edad de jubilación. “Vi la injusticia. Me enfadé con los políticos, porque el presidente Putin había prometido que no la subiría”, explicó.

Hoy tiene 19 años, su voz ha vuelto a oírse y no ha dejado a nadie indiferente. Este mes se han hecho virales las últimas palabras que pronunció en un juicio que el 11 de mayo la declaró culpable de vandalismo.

“Muy a menudo me preguntan si no estaba asustada (...) ¿De qué sirve tener miedo si tu futuro no depende de ti? Nunca he tenido miedo. Sentí desesperación, impotencia, desesperanza, pérdida, ansiedad, frustración, agotamiento, pero ni la política ni el activismo me infectaron jamás con la sensación del miedo. No me asusté cuando por la noche bandidos armados se abalanzaron sobre mí y me amenazaron con la cárcel. Bromeé y me reí, porque sabía que si dejaba de sonreír, perdería”, aseguró el 29 de abril en un alegato final en el que pudo temblarle la voz, pero no el corazón.

Reacción en las redes sociales

Para Lev Ponomariov, veterano activista de derechos humanos, “algunas palabras pueden parecer ingenuas, pero son las palabras de una persona muy joven. Y por eso deben ser así. Tienen sinceridad y, por desgracia, demasiada verdad. Es la voz de la joven Rusia del siglo XXI, que aún es golpeada con porras y a la que obligan desde los 17 años a acostumbrarse a la idea de que tarde o temprano te meterán en la cárcel si estás contra el Gobierno”.

“Pero tras la investigación siento miedo todo el tiempo (...)”, continuó Mísik, que hoy estudia Periodismo en la Universidad Estatal de Moscú. “Alguien dice que es imposible tener miedo cuando sabes que tienes razón. Pero Rusia nos enseña a tener miedo permanentemente. Un país que intenta matarnos cada día. Y si estás fuera del sistema, de todas formas ya estás muerto”.

No se sabe si en el mundo de internet las palabras siguen removiendo conciencias, pero las de Mísik lo que sí han removido son las redes sociales. Estos días han reaccionado admiradas por una joven que no duda en plantar cara al poder. “El caso es sorprendentemente similar a la historia de Sophie Schol, ejecutada en el Tercer Reich por panfletos antinazis”, escribía en Facebook Vasili Dikariov. “Que todo el mundo lea el texto. Es largo, pero asombroso (...) ¡Qué chica!”, recomendó en Twitter el periodista y crítico musical Artemi Troitski.

En protesta por otro caso contra jóvenes activistas procesados por extremismo, el 8 de agosto del año pasado Mísik, Iván Vorobiovski e Ígor Basharímov, del movimiento Protesta Perpetua, colgaron una pancarta y rociaron con pintura rosa la garita de vigilancia del edificio de la Fiscalía General en Moscú. Fueron acusados de vandalismo.

En el juicio, que ha terminado esta semana, los fiscales les pedían dos años de prisión. Al final, el castigo ha sido mucho menor. Mísik no podrá salir de su domicilio por la noche durante dos años y dos meses. Sus compañeros, durante un año y nueve meses.

“No planeo cumplir con estas restricciones, son absurdas y me impiden estudiar y vivir”, dijo Mísik tras oír la sentencia. Y es que este juicio no detiene su lucha. “No prometo que ganemos mañana, en uno o diez años. Pero un día ganaremos, porque el amor y la juventud siempre ganan. No prometo vivir hasta entonces, pero espero que ustedes sí vivan para verlo”, son otras de sus palabras que aún resuenan en las redes y conciencias rusas.