postBrexit, Francia dirige Europa

Al reciente anuncio por el presidente Emmanuel Macron sobre la disponibilidad francesa de desplegar un contingente militar en Rumanía, como gesto disuasorio adicional ante Rusia, están siguiendo pasos concretos con rapidez. La ministra de Defensa, Florence Parly, acompañada por expertos militares, concluyó ayer una visita de dos días a Bucarest para “estudiar los parámetros” del inminente envío de tropas.

Fuentes diplomáticas en París insistieron en que el despliegue en Rumanía, una operación catalogada como enhanced forward presence (EFP) –presencia avanzada reforzada–, según la jerga de la OTAN, debe ser aprobada oficialmente por los ministros de la Alianza en la reunión que mantendrán los próximos días 16 y 17 de febrero.

París no acusa a Rusia de “directa amenaza” a la OTAN pero habla de “intimidación estratégica”

El Gobierno francés quiere mostrar “una actitud de responsabilidad” en la actual crisis de Ucrania, con un doble compromiso, que no les parece contradictorio: trabajar por una pronta desescalada y, al mismo tiempo, participar en la disuasión y la defensa como miembro “robusto” de la OTAN.

La diplomacia francesa mide muy bien sus palabras. No quiere dramatizar la situación con un exceso de alarmismo pero tampoco aparecer como débil. Eso explica que no hable de “directa amenaza” a países de la OTAN. La amenaza, en todo caso, es para Ucrania, un país que no es –todavía– miembro de la organización. Se trata de un matiz obvio pero fundamental a la hora de tomar decisiones y de justificarlas. Las fuentes diplomáticas a las que tuvo acceso ese diario emplearon la expresión “intimidación estratégica” para calificar la conducta rusa hacia la OTAN. Ante esa intimidación, la Alianza replica con las operaciones EFP que ya están en marcha en Polonia –bajo liderazgo estadounidense– y en las tres repúblicas bálticas, bajo mando, respectivamente, de Alemania (Lituania), Canadá (Letonia) y el Reino Unido (Estonia). Tropas y carros de combate franceses Leclerc participan ya, de manera rotatoria, en los despliegues en Estonia y Lituania.

 

Parly fue recibida por el presidente rumano, Klaus Iohannis, quien acogió con entusiasmo el ofrecimiento de Macron de enviar tropas. La semana que viene volará a Bucarest el ministro de Exteriores, Jean-Yves Le Drian. Entre Rumanía y Francia hay una larga tradición de colaboración militar que se remonta a hace un siglo. Fragatas y cazas franceses suelen patrullar en el mar Negro. París ve necesario reforzar a Rumanía teniendo en cuenta la intensa actividad militar de Rusia, que “usa Crimea como portaviones permanente”. Francia actúa también, como hace en otras vías marítimas, “para preservar la libertad de navegación”. Dentro de unas semanas la Armada francesa volverá a enviar una fragata del grupo aeronaval que acompaña al portaaviones Charles de Gaulle , de misión en el Mediterráneo oriental.

El protagonismo francés en la crisis ucraniana proseguirá con la entrevista telefónica que mantendrán hoy por la mañana Macron y su homólogo ruso, Vladímir Putin.