10-III, BCN, manifestación 63 aniversario revuelta tibetana

Tibetanos y simpatizantes de la causa del Tíbet nos concentraremos este jueves 10 de marzo de 2022, a partir de las 18 h, en la Plaça Sant Jaume de Barcelona, para recordar el 63 aniversario del levantamiento tibetano que condujo al Dalai Lama y a miles de sus seguidores al exilio en 1959. Este año, debido a las circunstancias, tampoco se hará la tradicional marcha por el centro de la ciudad. El encuentro será directamente en la plaza. Se ruega a todos los asistentes a venir con mascarilla y a guardar la distancia de seguridad.
 
 
Situación Actual

Lejos de mejorar, el conflicto en el Tíbet empeora a cada día. Los derechos fundamentales de los tibetanos dentro del país son violados desde hace 63 años sin que la comunidad internacional tome cartas en el asunto. La estrategia del gobierno chino con Xi Jinping es disolver la identidad tibetana y la de las demás minorías en el país.
 
Según el informe mundial 2022 de Human Rights Watch (HRV) «Con el presidente Xi Jinping a la cabeza, el gobierno chino redobló la represión dentro y fuera del país en 2021. Su política de “tolerancia cero” hacia el Covid-19 fortaleció la mano de las autoridades, que impusieron políticas duras en nombre de la salud.»
 
En el apartado dedicado al Tíbet, el informe denuncia:

«Las autoridades en las áreas tibetanas continúan restringiendo severamente las libertades de religión, expresión, movimiento y reunión. Tampoco abordan las preocupaciones populares sobre la minería y la apropiación de tierras por parte de funcionarios locales, que a menudo implican intimidación y uso ilegal de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad.

Tras un anuncio de noviembre de 2020 que endureció los controles sobre las comunicaciones en línea que “socavan la unidad nacional”, hubo un aumento de las detenciones informadas de tibetanos en 2021 por presuntos delitos en línea. En particular, los tibetanos que se comunicaron con personas fuera de China fueron hostigados y castigados, independientemente del contenido de sus comunicaciones.

El gobierno intensificó las políticas asimilacionistas coercitivas. Las clases de idioma chino ya eran obligatorias para los maestros de escuela, los funcionarios locales y los estudiantes de formación profesional. En julio, las autoridades anunciaron que los jardines de infancia en áreas de minorías étnicas deben utilizar el chino como medio de instrucción. En agosto, el presidente Xi enfatizó la subordinación de las identidades minoritarias a una única identidad nacional en la conferencia nacional “Trabajo Étnico”.

Las autoridades intensificaron la vigilancia y la intimidación en todos los niveles, desde en línea hasta los vecindarios y las escuelas, y han hecho que las protestas, como las que se produjeron por la degradación del idioma minoritario en Mongolia Interior en 2020, sean prácticamente imposibles en las áreas tibetanas.

Al menos ocho prisioneros tibetanos o sospechosos fueron liberados por problemas de salud, algunos debido a torturas, cuatro de los cuales murieron poco después, aunque se desconoce el número real debido a los extremos controles de información en el Tíbet.»
 
Como ya informamos el pasado año, la esperanza de los tibetanos de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo investigara el genocidio cometido en el Tíbet por las autoridades chinas, se frustró a primeros de año. El TEDH  rechazó admitir a trámite las dos demandas presentadas por el archivo de esas pesquisas en 2014, debido a la reforma de la justicia universal por parte del Gobierno de Mariano Rajoy (PP), tras recibir presiones del país asiático.

El informe de HRW 2022 denuncia todavía que las «autoridades chinas siguen devastando la protección de los derechos humanos y las libertades civiles en Hong Kong, transformando gran parte del comportamiento pacífico que había sustentado la vida en Hong Kong, como la publicación de noticias, en actos de subversión. Un informe de abril de 2021 de Human Rights Watch encontró que las autoridades estaban cometiendo crímenes de lesa humanidad como parte de un ataque generalizado y sistemático contra los uigures y otros musulmanes turcos en Xinjiang, in