consecuencias de tener derecho de huelga sin una ley de huelga

En España existe el derecho de huelga, pero no hay ley de huelga porque los sindicatos la han vetado sistemáticamente y los distintos gobiernos no se han atrevido a llevarla a cabo. Y no hay ley de huelga porque obviamente debería regular la acción de los piquetes informativos. Hay que garantizar el derecho de huelga y el derecho de los promotores de la protesta a explicarse e incluso a contrarrestar las presiones patronales, que de haberlas haylas, pero la legitimidad de esa acción exige hacerlo sin pasamontañas, dando la cara, identificándose personal y colectivamente. Entonces sí podrían los sindicatos desmarcarse de los violentos y estos tendrían más complicado fingir que rompen escaparates por una buena causa.

Es evidente el temor sindical a perder la huelga como instrumento de presión, pero no se dan cuenta de que ese instrumento hace tiempo que quedó obsoleto. Le sirve más a Mariano Rajoy para presumir en Europa de coraje político. La oligarquía sindical está tan bien acostumbrada a vivir del cuento que ha perdido la imaginación y le da una pereza enorme buscar medidas de presión que sean eficaces. La ineficacia de la huelga del 29-M se mide por la cantidad de gente que no hizo huelga y acudió a las manifestaciones. La reforma laboral, tal como la aprobó el Consejo de Ministros, merece y exige una reacción y los perjudicados son mayoría en el país, pero obsérvese que los líderes sindicales sólo amenazan con más conflicto... si el Gobierno no reemprende el diálogo con ellos. Está claro que lo que les preocupa prioritariamente no es la reforma laboral, sino su papel como interlocutores oficiales. De eso viven.

1-IV-12, J. Barbeta, lavanguardia