"No es dónde estamos ahora sino hacia dónde vamos", Ignacio Cirac

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"Hay que pensar menos en lo mal que estamos y más en cómo adaptarnos a la nueva situación”, sostiene Ignacio Cirac, director del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Garching (Alemania) y referencia mundial en el campo de la física cuántica. Cirac atendió a La Vanguardia el pasado miércoles coincidiendo con la firma de un convenio entre la Fundació Catalunya Caixa y el Institut de Ciències Fotòniques (ICFO) para potenciar la cátedra Ignacio Cirac.

¿Cómo debe adaptarse la ciencia a los recortes?
En tiempos de crisis, hay que priorizar la excelencia. Si hay que recortar, tal vez se pueda recortar en cantidad, pero debe mantenerse la calidad.

¿De verdad se puede mantener la calidad con un recorte del 25% en los presupuestos de investigación?
Para tener investigación de excelencia, se necesitan dos cosas. Una es tener a los mejores científicos. La otra, darles los medios para que puedan hacer buena investigación. Los recortes afectan a esta segunda parte.

¿Con qué consecuencias?
Depende. Se puede seguir haciendo todo lo que se hacía con menos medios. O se puede hacer menos, pero intentar hacerlo igual de bien.

En estos momentos debe alegrarse de haber rechazado las ofertas que le hicieron para instalarse en España.
He dicho varias veces que estoy muy a gusto en Alemania. Es un país que apuesta por la ciencia y la tecnología. Incluso en un momento de recortes, los principales partidos hicieron un pacto de Estado para aumentar los presupuestos de investigación y de educación. Allí tengo condiciones ideales para hacer ciencia.

¿Cosa que no tendría en España?
El problema aquí no es tanto la situación como la pendiente. No es dónde estamos ahora sino hacia dónde vamos.

¿Hacia dónde le parece que vamos?
En los últimos años la situación de la ciencia en España ha mejorado mucho. Aún estábamos por debajo del Reino Unido o Alemania, pero las expectativas eran muy buenas. Lo que ha cambiado son las expectativas. Por eso es tan importante concentrar los esfuerzos en preservar la calidad de la investigación.

El dilema, para quien distribuye los presupuestos, es si se debe anteponer la excelencia a otros criterios como el equilibrio geográfico.
El criterio de excelencia es más importante que el geográfico, el político o cualquier otro. Si se quiere tener muy buena ciencia, no puede haber café para todos.

¿Los ciudadanos, en Alemania, están a favor de aumentar los presupuestos de investigación en época de recortes?
Hay un gran apoyo a la ciencia en la sociedad alemana. Hay conciencia de que es una fuente de riqueza para el país. En España también empieza a haber empresas que crean riqueza y puestos de trabajo directamente a partir de resultados de investigación. Y después hay un efecto más indirecto y sutil.

¿Qué efecto?
Personas formadas en centros de investigación de excelencia aportan su talento al mundo de la empresa. Muchos jóvenes formados en mi instituto investigando en física cuántica trabajan después en empresas como Siemens, Alcatel, BMW...

¿Para qué necesitan estas empresas la física cuántica?
No es la física cuántica lo que buscan, sino la formación que tienen estas personas. Por ejemplo, un estudiante muy bueno que se formó conmigo está en BMW trabajando en la inyección de gasolina para mejorar la eficiencia del motor. En las empresas de Alemania, este tipo de formación se valora mucho. En España no veo que esto ocurra.

23-IV-12, J. Corbella, lavanguardia