¿unos Sindicatos que se manifiestan contra quien les mantiene?
En pleno declive de la dictadura, las clandestinas y entonces comunistas CC.OO. fueron capaces de ganar las elecciones farsa que organizaba el falangismo sindical. Y con la democracia, llegó la eclosión. Al principio todo seguía siendo voluntarioso. Las reuniones se celebraban en lugares destartalados, fuera del horario laboral, por supuesto. Pero todo cambió muy rápido. Los sindicatos se transmutaron en empresas con miles de empleados, a los que también, por cierto, se les aplican expedientes de regulación de empleo. Pronto contaron con miles de liberados, cuyo sueldo era pagado por la administración de turno o la empresa privada, donde, obviamente, sólo trabajaban para no se sabe qué causa. Pero, sobre todo, los sindicatos pasaron a depender del erario público. Las cuotas de los afiliados no daban para tanta burocracia y recurrieron a subvenciones de todo pelaje, incluidas las derivadas de organizar cursos de formación. Ahora, el éxito parcial de la última huelga no tapa su declive. No vale decir que un gobierno de derechas está laminando su oscura financiación. La gerontocracia sindical ha hecho demasiadas cosas mal. Entre otras, mandar a sus piquetes subvencionados a coaccionar a los trabajadores autónomos, de los que nunca se han acordado, o convivir complacientemente con bandas corporativistas que antes eran tildadas de amarillas...
Los Servicios Públicos de Empleo (antiguo Inem) eliminarán la aportación de 934 millones que realizan a la Fundación Tripartita para la Formación (Forcem). Esta es la mayor parte del ajuste de 1.575 millones del antiguo Inem. Esta fundación el año pasado tuvo un presupuesto de 3.013 millones, de los que 1.979,8 millones se obtuvieron de las cuotas que pagan empresarios y trabajadores (un 0,6% lo aporta la empresa y un 0,1% el trabajador, que se canalizan a través de la Tesorería de la Seguridad Social). Además de 100 millones del Fondo Social Europeo. Los sindicatos gestionan un 40% de este presupuesto (que reparten entre CC.OO. y UGT) y se estima que recibieron 283 millones por este concepto. La patronal CEOE recibe una aportación similar a la de los dos sindicatos. Además, reciben más dinero que dan directamente autonomías y ayuntamientos para cursos que también hacen estas organizaciones. Gran parte de este dinero se destina a financiar la infraestructura derivada de los cursos y se estima que entorno a un 8 y un 10% sería la aportación por su labor.
2/1-IV-12, A. Abián/M. Díaz-Varela, lavanguardia
