"El IBI de la casa del Señor", Quim Monzó

Hace semanas, Gaspar Llamazares acusó al Gobierno español de no tener intención de introducir cambios legislativos para que la Iglesia católica pague finalmente el impuesto de bienes inmuebles (IBI), que el resto de personas físicas y jurídicas que vivimos en este Estado tenemos que pagar... re-li-gio-sa-mente, que dice Matías Prats-Rubalcaba. La forma como el Gobierno se ha quitado de encima ese posible cambio ha sido dejar el cobro del IBI en manos de los ayuntamientos. Curiosamente, muchos ayuntamientos gobernados por el PP -Zamora, Valladolid, León y algunos otros- están tan pelados que han decidido desmarcarse de la postura de su partido y cobrar a la Iglesia.

En estos momentos en los que todo el mundo se esfuerza por luchar contra la catástrofe económica, que la Iglesia católica siga sin pagar el IBI es una vergüenza. Incluso en Italia se les ha acabado la bicoca: no hace mucho se acordó que de ahora en adelante pagarán por sus propiedades. En España, tras el Estado, la Iglesia es el mayor propietario de bienes inmuebles, entre la Conferencia Episcopal, los obispados, las parroquias, las órdenes religiosas... Alquilan sus edificios a precio de mercado y de lo que obtienen no contribuyen al Estado ni con un céntimo. Todo su patrimonio está exento del pago del IBI. Sin necesidad de viajar a Jersey o las Islas Caimán, la Iglesia vive en España en un perpetuo paraíso fiscal. Si pagase el IBI de todas sus propiedades inmobiliarias, el Estado ingresaría unos 3.000 millones de euros anuales. Quizás con ese dinero no habría que ir montando maratones por la pobreza.

El escándalo es tan grande que el PSOE ha puesto en marcha una campaña para que la Iglesia pague, como todo el mundo. Presentarán en los ayuntamientos mociones que pedirán la revisión del concordato con la denominada Santa Sede para que paguen el IBI de sus propiedades, a excepción de las que utilizan como lugar de culto. Pero, una vez más, el PSOE juega un triste papel: siempre hace campaña para que el Gobierno de turno haga lo que ellos no fueron capaces de hacer cuando estaban en el Gobierno. Además, ya hay socialistas que anuncian que se saltarán a la torera esa campaña. Por ejemplo, Àngel Ros, alcalde de Lleida, que no pedirá a la Iglesia que pague el IBI. El Ayuntamiento de Barcelona decidió exactamente lo mismo el viernes. Y lo decidió ¡con la abstención del PSC! Que CiU y el PPC estén a favor de mantener los privilegios en la Iglesia se entiende, porque son de tradición misera, pero que el PSC no haga ni el gesto de abstenerse demuestra que la campaña que ahora promueven -reivindicando lo que ellos no hicieron cuando podían hacerlo- es un simple intento de marcar paquete, como se dice ahora. He ahí un ejemplo claro de lo que, cuando yo era niño, en clase de religión llamábamos fariseísmo.

30-V-12, Quim Monzó, lavanguardia