"Bankia-JPMorgan, una comparativa, más que odiosa, sangrante", Pilar Rahola

Mientras JP Morgan deberá dar explicaciones al Senado norteamericano por dos mil millones de dólares abducidos, los culpables de haber maquillado o escondido o mentido, o no tener ni idea, o todo a la vez sobre un agujero que de momento ronda los 24.000 millones, no tienen que dar ninguna explicación a nadie. Ni se deriva causa penal, ni responsabilidades políticas -en unos consejos de administración llenos de políticos- ni tienen que comparecer en el Congreso, sino irse tranquilamente a casita. De manera que sabemos que hubo unos tipos que jugaron hasta el delirio con el dinero de sus clientes: operaciones inmobiliarias del tamayazo, compras de trocitos de Iberia para volar hasta el cielo e inequívocas operaciones de riesgo. Estos mismos ofrecieron unos números públicos engañosos y salieron a bolsa con unas acciones que no valían lo que decían. ¿Ningún juez lo considera delictivo?, porque, con los números reales, nadie habría comprado acciones, ni habría tenido el susto de su vida, ni estaría perdiendo dinero a raudales. El que engañó, ¿podía hacerlo? Y si saltamos de acera, ¿qué decir del interventor del banco de España, o de la Comisión del Mercado Valores? ¿Dónde estuvieron durante estos años de despilfarro, mala gestión y vaya a saberse qué, todos los controles que el Estado tiene para evitar tamaña locura? Sin duda paciendo tranquilamente en el jardín público, con su enorme estómago de rumiantes. Pero es evidente que no hicieron su trabajo. Y ahora, el monumental agujero negro que ha explotado gracias a unos señores que tienen nombre y apellidos, y algunos hasta carnet de partido, puede arrastrar la economía española hasta el abismo. Esto puede hundirse, y mientras el naufragio arrecia, el presidente no está ni se le espera, los responsables de haber agujereado el casco se van con sus lanchas, y los controladores del puerto están jugando al mus.

En fin, y eso que pensábamos que nadie podía superar las maravillas de Zapatero...

29-V-12, Pilar Rahola, lavanguardia