"La utopía del pobre", Fernando Ónega

Para la banca hay ayudas –“el dinero que necesite”, dijo un ministro–; para el ciudadano que cayó en la misma trampa hay el desahucio y el escarnio de la obligación de continuar pagando. Al banco lo rescatan; al ciudadano le embargan el sueldo después de embargarle su casa. En algunos de los bancos rescatados hubo administradores fraudulentos, políticos aprovechados, jubilaciones escandalosas; entre los ciudadanos atrapados hubo simple aspiración humana de tener cuatro paredes en propiedad o hacerse un patrimonio. Ya sé que es difícil dar una mano a estas familias ahogadas por la estafa inmobiliaria. Lo sé. Pero levanto la bandera de la utopía del pobre: que los Estados traten igual el error del ciudadano que el error de un banco. Creo que esta sería la justicia social.

26-VI-12, Fernando Ónega, lavanguardia