retroceso de España en el ranking anual de la honestidad de los países

Transparency International es una organización independiente que desde hace quince años publica el Índice de Percepción de la Corrupción. En su última clasificación ha situado a España en el lugar 31, con una calificación de 6,2 sobre 10, habiendo descendido ocho puestos en los últimos siete años, cuando se la puntuaba con un 7,1. La lista la encabeza Nueva Zelanda (9,5), seguida de Dinamarca (9,4), Finlandia (9,4), Suecia (9,3) y Singapur (9,2). En los últimos lugares de este ranking de la honestidad figuran Corea de Sur y Somalia, que comparten el puesto 182, con una ridícula calificación de un punto. Países como Argentina y México, que obtienen un 3 de nota, comparten el puesto número 100. Venezuela se sitúa en el 172 (1,9)...

La corrupción tiene efectos devastadores para la política, reduce la confianza en los gobernantes y desmoraliza a la sociedad. La propia democracia se resiente de estas prácticas, los países pierden credibilidad y los inversores se alejan. Una de las pocas cosas positivas de esta crisis es que no resulta el mejor momento para que los facinerosos se vayan de rositas. La ciudadanía está alerta y exige responsabilidades. Y, sin duda, eso es una buena noticia para empezar a regenerar el sistema. Joan Baez declaró en una ocasión: "Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella." La gente lo ha entendido, sin necesidad de que Baez se lo dijera con música.

8-VII-12, M. Carol, lavanguardia