entrevista a Ngodup Dongchung, ministro del Gobierno tibetano en el exilio

"Algo huele mal ahí si cierran las fronteras ", Quim Monzó
Tíbet: la hipocresía de la ´comunidad internacional´
> archivo Thubten Wangchen info Free Tibet <

En los últimos dos años, al menos 44 tibetanos, la mayoría jóvenes monjes budistas, se han quemado a lo bonzo, el último la semana pasada. El fenómeno ha disparado la tensión en Tíbet, ya muy alta desde las manifestaciones del 2008. Pekín, que culpa al Dalái Lama y a su Gobierno en el exilio de instigar esta ola suicida, ha intensificado el control militar e impide la entrada de periodistas e incluso de turistas en Tíbet, pero no puede evitar que los vídeos de las inmolaciones circulen en internet. Las raras veces que la agencia de noticias china se hace eco de estas muertes es para asegurar que los suicidas tenían problemas familiares o con los estudios.

“Son acciones muy drásticas y desesperadas para protestar contra la cruel ocupación china, que ya dura sesenta años y durante la cual la destrucción de la cultura y la etnia tibetana no ha cesado. Quieren erradicarnos. En China no puedes alzar la voz. No puedes escribir un artículo, gritar eslóganes o manifestarte. Se inmolan porque es la última opción que tienen”, afirma Ngodup Dongchung, ministro de Seguridad del Gobierno tibetano en el exilio indio. Ayer celebró en Barcelona, invitado por la Casa del Tíbet, el 77º cumpleaños del Dalái Lama.

China les acusa de alentar el suicidio. ¿Por qué no piden activamente a los tibetanos que no se autoinmolen?
Hemos intentado calmar la situación, sentimos que estos 44 muertos son una gran pérdida. Pero no creo que tengamos el derecho moral de interponernos en decisiones personales. La solución sólo está en manos del Gobierno chino. Si la gente en Tíbet no está contenta, debería escucharles y buscar maneras para detener esta tragedia. Sin embargo, prefiere seguir haciendo la vista gorda y culpar a su santidad y a los tibetanos en la diáspora. ¿Cómo podemos inducir, desde el extranjero, a estas personas a quitarse la vida? Por eso queremos, y China se niega, que una delegación internacional de observadores independientes vaya a Tíbet y determine si las inmolaciones están instigadas o cuáles son sus causas.

“Pero el Dalái Lama es un guía moral en Tíbet.
En tantos años de ocupación, sólo ha habido manifestaciones pacificas. Ni una sola persona ha tomado las armas contra los chinos. Lo más grave que ha ocurrido han sido algunas quemas de coches y de tiendas. La lucha tibetana ha sido hasta ahora pacífica y los chinos deberían entender que es gracias a que el Dalái Lama siempre ha rechazado la violencia. Incluso ahora: las autoinmolaciones son terribles, pero quienes lo hacen sólo se dañan a sí mismos. Y sería muy fácil, una vez una persona ha reunido el coraje para hacer un sacrificio tan grande como quitarse la vida, que decidiera también atacar a otras personas. Pero nadie lo ha hecho. Seguimos apostando por el diálogo, aunque Pekín interrumpió las negociaciones en el 2010. No les importan ni los tibetanos ni la comunidad internacional. Creo que los chinos están ocupados con su propia transición interna.

¿No ha mejorado la situación económica de los tibetanos, como dice Pekín?
Desde los años ochenta, China ha puesto en marcha programas de desarrollo en Tíbet que han beneficiado a los tibetanos. Pero siguen sin tener derechos fundamentales, como el de practicar su religión, que para nosotros es una parte integral de la vida. No pueden ni siquiera tener una foto del Dalái Lama en casa o en el monasterio. Se ha vuelto a prohibir la lengua tibetana en las escuelas. El progreso económico es bueno, pero cualquier ser humano necesita también libertades políticas.

¿Cree que la apertura económica de China traerá una apertura política?
China se está convirtiendo en una potencia económica, de la cual dependen muchos países, especialmente en Europa. Económicamente las cosas le van muy bien, pero tiene graves problemas internos. Porque los ciudadanos tienen un modo de vida cada vez más confortable, pero necesitan libertad. China tiene que abrirse y no sé hasta qué punto, pero lo hará. Sólo es una cuestión de tiempo.

El Dalái Lama renunció en 2011 al liderazgo político. ¿Para acallar las críticas chinas?
Los chinos dicen que estaba muy asustado desde la revuelta del 2008, que temía perder su liderazgo. Al contrario: los tibetanos no estaban del todo listos para aceptar este cambio, muchos todavía sienten que el Dalái Lama debería seguir al frente. Pero él se ha mantenido firme, porque la democratización del sistema político era un sueño suyo desde la infancia. Cuando fue reconocido como la reencarnación del Dalái Lama y a los 16 años asumió el poder político, Tíbet estaba regido por un sistema feudal, dirigido por los monasterios y la aristocracia, aunque no era tan cruel como dicen los chinos. Su santidad reformó la propiedad de la tierra y los impuestos, pero en 1959 tuvo que partir al exilio sin haber cumplido su visión de transformar toda la sociedad. Al año de llegar a India, con todas las dificultades de un hombre que trata de adaptarse a un lugar nuevo, ya comenzó a tomar los pasos democráticos. Puso en marcha una asamblea, hoy el Parlamento en el exilio, formado por 44 miembros electos. Y el año pasado, por primera vez en 400 años, el Dalái Lama cedió su poder político. Ahora tenemos un nuevo primer ministro elegido democráticamente, el joven y graduado Lobsang Sangay. Estamos en pleno proceso de transición, es una gran responsabilidad e intentamos estar a la altura.

15-VII-12, G. Saura, lavanguardia