Hong Kong rechaza la educación patriótica comunista

Hong Kong vuelve a plantar cara a Pekín. Decenas de miles de habitantes de la excolonia británica han salido a la calle este fin de semana para protestar contra las clases de patriotismo que contiene el nuevo plan escolar, que exalta los logros del Partido Comunista Chino. Se trata de la última demostración del creciente descontento de los hongkoneses hacia el Gobierno chino, que consideran que cada vez interfiere más en los asuntos políticos internos.

La polémica ha estallado esta vez ante la iniciativa de las autoridades de Hong Kong de incorporar al plan de estudios clases de educación nacional y que el libro de esta materia sea un ejemplar de 34 páginas titulado El modelo de China. Una obra que subraya que el sistema estatal del Partido Comunista Chino es el único cuya economía y sociedad han florecido y describe el sistema político de Estados Unidos como un sistema que “ha creado turbulencia social y es perjudicial para la vida de la gente”.

La indignación ha calado entre los hongkoneses porque el libro de texto no sólo alaba los éxitos del sistema de partido único, sino que además silencia todos los aspectos negativos de las últimas décadas, como la matanza de Tiananmen de 1989.

Por esta razón, los habitantes de la excolonia británica no dudaron el pasado domingo en movilizarse para expresar su rechazo. Y lo hicieron de la forma que más molesta a las autoridades locales y a las de Pekín: saliendo a manifestarse por el centro de Hong Kong. Según los organizadores, fueron 90.000 personas. Una cifra que la policía hongkonesa rebaja a 32.000.

Fue la última de una serie de protestas contra el régimen chino que tienen lugar en Hong Kong en los últimos meses para reivindicar sus derechos civiles. La más concurrida tuvo lugar el pasado 1 de julio, con motivo del decimoquinto aniversario del retorno de la excolonia a China, en la que participaron unas 400.000 personas que reclamaron democracia plena y menos interferencias por parte de Pekín.

Y ayer los educadores volvieron a la carga. El Sindicato Profesional de Profesores advirtió que no descartaba iniciar una huelga si no se llega a un consenso sobre la aplicación de estas clases de nacionalismo antes del inicio de curso, en septiembre.

La inquietud entre padres y profesores ha aumentado al trascender que las autoridades locales prevén que el contenido de este libro se divulgue entre todos los estudiantes a partir de los seis años de edad. Una posibilidad que ha encendido los ánimos de familias y profesionales de la educación. “Los padres estamos preocupados. No queremos que laven el cerebro a nuestros hijos”, ha dicho Linda Wong, miembro de una asociación de padres.

Las autoridades locales, sin embargo, niegan que intenten introducir propaganda de estilo chino. Defienden que la asignatura es importante para cultivar el sentimiento de orgullo nacional y pertenencia a China. Y recalcan que esta materia no será objeto de exámenes.

El plan contempla 50 horas anuales de formación centrada en “edificar la armonía, la identidad y la unidad nacionales entre los individuos”, según los medios locales. Contempla que empiece a impartirse en las escuelas a partir del próximo mes de septiembre y que sea obligatoria a partir del 2015 en la enseñanza primaria y, al año siguiente, en la secundaria.

La iniciativa de introducir la educación nacional en las escuelas de Hong Kong no es nueva. El anterior jefe del Ejecutivo, Donald
Tsang, la había barajado durante bastante tiempo pero siempre había optado por aparcarla. El proyecto, sin embargo, ha recibido un nuevo impulso después de que asumiera el liderazgo de la excolonia el nuevo jefe del Ejecutivo, Leung Chun-ying, un político considerado mucho más afín al Partido Comunista Chino que los dirigentes anteriores.

31-VII-12, I. Ambrós, lavanguardia