el teatro de Bescanó inicia la "revolución cultural de las zanahorias"
Curioso e inédito aspecto el que ofrecía el aforo del teatro de Bescanó el sábado por la noche durante el estreno de la obra Suicidas, de la compañía Poca Cosa Teatro. Cada una de las 337 personas del público sujetaba entre las manos una zanahoria, y muchos de ellos no dudaron a morderla antes de que se abriera el telón. ¿Cuáles fueron las razones de que el teatro presentara este aspecto tan poco común?Los espectadores recibieron al entrar una hortaliza en vez de una entrada, como acto de protesta contra la subida del IVA cultural, que ha pasado del 8% al 21%. Un incremento que el director del Teatro de Bescanó, Quim Marcé, califica de “duro golpe” para un sector “bastante tocado” y que podría suponer el cierre de muchas salas de conciertos o teatros. Una acción imaginativa que ha dado la vuelta en el mundo, puesto que medios de comunicación internacionales como la cadena británica BBC, el diario The New York Times o rotativos del Vietnam o del Uruguay, entre muchos otros, se han hecho eco.
Lo que compraron los espectadores para asistir a esta obra no fueron entradas sino zanahorias, aunque con la compra de cada zanahoria iba de regalo la entrada. Cada hortaliza se vendía anticipadamente por internet a 13 euros; 15 si se compraba en la taquilla. Un precio mucho más económico para el bolsillo de los presentes que si se aplicara el 21% del IVA, que es con el que están gravados los espectáculos culturales. El Teatro colgó en la taquilla el curioso cartel de “Zanahorias vendidas”.Del dinero recaudado, El Teatro pagará sólo el 4% de IVA, que es el impuesto que se aplica a las verduras y hortalizas, al ser considerado un artículo de primera necesidad. “Este es un precio mucho más justo que el 21%”, recalcó Marcé, que aseguró que El Teatro se ha asesorado legalmente y que no incurre en ninguna irregularidad. “El precio de la entrada computará como un ingreso atípico del teatro”, explicó el director en rueda de prensa a mediados de la semana pasada.
Marcé todavía tiene esperanzas que el Gobierno reflexione y vuelva a bajar el impuesto, como hizo en su momento el gobierno luso. Si no, pronostica una posible “revolución de las zanahorias” en otros teatros. Marcé expuso que algunas salas de Madrid y Zaragoza se han interesado por esta acción, cargada de simbolismo.El director del teatro explicó que eligieron una zanahoria porque es la hortaliza que el labrador pone ante el burro para que el animal avance. En esta metáfora, el burro representaría el 21% de IVA; la figura del labrador equivaldría a los espectadores del teatro, y la zanahoria sería el IVA del 4% que se quiere conseguir.
Meritxell Yanes, una de las artistas de la compañía Poca-Cosa Teatro, involucrada en la acción, destacó el carácter “simbólico” de este acto de protesta y lamentó los recortes que vive el sector de la cultura. “La cultura no es un lujo”, se lamentó. Una medida que también aplaudió el alcalde de Bescanó, Xavier Soy, que calificó de “desmesurado” el aumento del IVA cultural.
12-XI-12, S. Oller, lavanguardia
