entre empresas piratas y políticos infames, hacia la impunidad en el caso Prestige

En tiempos de gran escasez la Xunta de Galicia tiene que gastarse 1,4 millones de euros en la organización del juicio del Prestige, que, diez años después de la catástrofe, empieza el próximo 16 de octubre en el recinto ferial de A Coruña. El gigantismo de esta causa obliga a celebrar el mayor juicio habido nunca en Galicia, con un sumario de 300.000 folios, 2.128 partes personadas, 51 abogados, 28 procuradores, 133 testigos, 98 pruebas periciales, y un servicio de traducción de inglés, francés, griego, castellano y gallego que costará medio millón de euros. La Xunta es consciente de que difícilmente recuperará el dinero, lo que conduce al gran problema de este juicio, pues no hay una empresa a la que responsabilizar de la catástrofe como ocurrió con la petrolera Total en el caso del Erika.

Detrás del vetusto Prestige había una trama de empresas fantasma cuyo rastro se pierde en Grecia, Suiza y Rusia. Se trata de la operadora, Universe Maritime; la propietaria, Mare Shipping, y la fletadora de la carga, Crown Resources. “Son sociedades a las que no se ha podido emplazar. No se sabe ni lo que son”, explica Pedro Trepat, el abogado que ejerce la acusación de Nunca Máis, la plataforma reivindicativa creada para luchar contra la marea negra y que, tras languidecer, recupera protagonismo con la llegada del juicio.

Ante la insolvencia de estas sociedades fantasma, reflejo de la piratería medioambiental en el tráfico marítimo, el Estado español centró su esfuerzos en obtener una indemnización de la empresa clasificadora, la estadounidense ABS, por haber certificado que el vetusto Prestige estaba en condiciones de navegar antes de hundirse frente a Galicia con sus cerca de 80.000 toneladas de fuel altamente contaminante.

Este verano un tribunal de apelación de Nueva York rechazó la demanda del Estado español contra ABS, a la que exigía el pago de 1.000 millones de dólares, 770 millones de euros.

En el juicio de A Coruña hay cuatro acusados: el capitán del barco, el griego Apostolos Mangouras; el jefe de máquinas, el también griego Argyropoulos Nikolaos; el primer oficial, el filipino Ireneo Maloto, que no ha sido localizado, y el exdirector general de la Marina Mercante, José Luis López Sors. La imputación de este último se debe a la insistencia de Nunca Máis, que pretende que el Estado español sea considerado responsable de la catástrofe por una negligente actuación que, según su versión, convirtió un accidente de un buque en un desastre medioambiental. Sin embargo, el Estado ya asumió la factura, la que intentó sin éxito endosarle a ABS para que abonase los gastos de la limpieza y de las indemnizaciones.

Tras embarrancar en el pequeño juzgado de Corcubión, en A Costa da Morte, el caso del Prestige llega por fina A Coruña. “El proceso ha durado demasiado tiempo”, reconoce el consejero de Presidencia de la Xunta, Alfonso Rueda, quien alude a precariedad de ese juzgado en el que además hubo varios cambios de titular. “La instrucción tenía una complejidad grande y exigía unos medios que en Corcubión no había”, afirmó en la televisión de La Voz de Galicia el presidente del Tribunal de Justicia gallego, Miguel Ángel Cadenas. Nunca Máis critica que el juicio de los atentados del 11-M en Madrid comenzó tres años después y el del Prestige tardó diez.

En los ambientes judiciales y políticos gallegos se da por hecho que el griego Apostolos Mangouras, el capitán del Prestige, se sentará a sus 77 años en el banquillo de los acusados. Su ausencia reventaría el proceso y causaría un gran ridículo. También se espera que acuda el otro acusado griego, el jefe de máquinas Argyropoulos Nikolaos, mientras que se ha perdido el rastro del filipino Ireneo Maloto, de quien se detectó una cuenta en Facebook, que fue cancelada. El juicio se iniciará el 16 de octubre, a cinco días de las elecciones gallegas, lo que reavivará el debate político sobre una catástrofe en la que tuvo una destacada participación Mariano Rajoy. En sus memorias, Manuel Fraga aseguró que el Prestige fue el principal factor que provocó su salida de la presidencia de la Xunta, en el 2005.

Tras las cuestiones previas, la vista se iniciará el 13 de noviembre, diez años después de que el Prestige lanzase su mensaje de socorro.

8-X-12, A. Lugilde, lavanguardia