desajustes entre ciudadanía y nacionalidad en una España mononacional

La prestigiosa economista Clara Ponsatí ha explicado que no se le ha renovado la cátedra Príncipe de Asturias de la Fundación Endesa en la Universidad de Georgetown, en Washington, por el hecho de haberse expresado públicamente a favor del proceso soberanista catalán. El supervisor de la cátedra y director del Centro de Estudios Europeos de la mencionada universidad norteamericana, Jeff Anderson, ha apoyado a Ponsatí y ha declarado: “El embajador español en Washington me dejó claro que no estaba de acuerdo con las opiniones de la profesora”. El conseller de Economia, Andreu Mas-Colell, ha exigido al Gobierno que rectifique y ha advertido que esta decisión “contra la libertad universitaria” no pasará inadvertida en Estados Unidos, donde “hay una enorme sensibilidad hacia temas de libertad de expresión”. Un subordinado de Wert, el secretario general de Universidades, Federico Morán, ha negado que la no renovación tenga una causa política y ha hecho saber que la académica catalana puede volver a presentarse a la plaza. La versión que da Madrid no cuadra con los procedimientos que utiliza Georgetown.

Los yanquis son muy sensibles a las cazas de brujas, porque ellos las sufrieron, especialmente la que impulsó durante los años cincuenta del siglo XX el senador McCarthy, obsesionado con encontrar comunistas hasta en la sopa, sobre todo entre los nombres más destacados de la política, la cultura, la academia y Hollywood. Los soviéticos eran más directos con sus disidentes y realizaban purgas, un método menos sofisticado, como correspondía a un sistema totalitario. En la España de Franco, había “afectos” y “desafectos” al régimen y también se expulsaba a aquellos profesores de la universidad que no querían agachar la cabeza, de la misma manera que se impidió que, a partir de 1939, muchos maestros de la etapa republicana pudieran ejercer con normalidad, porque eran sospechosos de todos los males. La universidad es –debe ser– un espacio de libertad. Obviamente. No se puede entender de ningún otro modo, cuando menos en lo que se denominan sociedades abiertas, un concepto que supongo conocen y estiman los dirigentes más ilustrados del Gobierno y del PP. ¿Cómo podría un gobernante democrático europeo defender hoy la censura ideológica a un profesional de la ciencia? La señora Cospedal, aficionada a los paralelismos históricos y a la actualización vintage del léxico más duro, debería advertir a sus correligionarios que hay actuaciones que vale más no hacer. Porque remiten inevitablemente a etapas muy oscuras de la historia europea. En la Universidad de Georgetown deben de estar flipando.

A los estadounidenses una peripecia así les suena a fenómeno de otro planeta. Porque, en realidad, lo es.

26-IV-13, F-M. Álvaro, lavanguardia

La Generalitat denunció ayer que el Gobierno español no ha renovado una cátedra a la profesora catalana Clara Ponsatí en la Universidad de Georgetown, en Washington, por haber expresado su ideología política a favor del proceso soberanista de Catalunya en un reportaje de la cadena Al Yazira y en un vídeo de la Fundació CatDem, de CDC. “No hay la más mínima duda de que es una decisión del Gobierno de España que se ha hecho estrictamente por razones de sus opiniones políticas”, lamentó el conseller de Economia i Coneixement, Andreu Mas-Colell, que calificó el hecho de “muy grave, porque afecta a un pilar fundamental como la libertad de expresión”. El conseller reclamó al Ejecutivo de Rajoy “una rectificación en toda regla”. La cátedra lleva el nombre del príncipe de Asturias y está financiada por Endesa, pero Mas-Colell les desvinculó por completo de la polémica. “La decisión no la tomado ni Endesa ni el príncipe de Asturias, sino alguien que ha sido muy irresponsable”, dijo, del Ministerio de Educación. El secretario general de Universidades del Gobierno español, Federico Morán, negó la mayor y explicó que el convenio con Georgetown es de un año y se prorroga “si se dan circunstancias excepcionales”. “Como la Universidad de Georgetown no nos ha enviado las circunstancias excepcionales para proceder a que esta persona siguiera un año más, hemos sacado la convocatoria”, a la que Morán aclaró que Ponsatí puede volver a presentar su candidatura porque “no está vetada”. La terna de candidatos estará lista en el plazo de un mes o dos, cuando los programas universitarios en Estados Unidos ya están cerrados. La Universidad de Georgetown, que prevé que el próximo curso la cátedra quede desierta, precisó que hasta ahora la renovación para un segundo año era lo habitual sin generar problemas.

26-IV-13, lavanguardia