´Paisaje invernal con mantas´, Quim Monzó

La situación de penuria por la que pasan los institutos de enseñanza valencianos -a consecuencia de los impagos de la Generalitat, que desde la primavera pasada no hace efectivos los gastos de funcionamiento de dos cuatrimestres del 2011- ha hecho que algunos hayan tenido que apagar la calefacción en las aulas. No pueden pagar el gas ni la electricidad ni el gasóleo, y las empresas suministradoras no se fían de que paguen más adelante y han cerrado el grifo. Que no haya calefacción en verano o en primavera es lógico y deseable, pero es que estamos en pleno enero, probablemente el mes más frío de los doce que hay en el calendario.

Para soportar las bajas temperaturas, alumnos y profesores se protegen con abrigos, anoraks, bufandas, pasamontañas, mantas... La situación es tan grotesca que, para que quedase constancia, Francisco Tejedor, alumno del IES Vila-roja de Almassora -en la Plana Alta, cerca de Castelló- hizo una foto de su aula, con los alumnos en los pupitres y los anoraks y los jerséis puestos, y mantas encima: mantas azules, mantas naranjas, mantas con manchas blancas y negras como la piel de algunas vacas, mantas a cuadros multicolores... ¿No dicen que una imagen vale más que mil palabras? Pues aquí tenéis una imagen, bien explicativa, debió pensar el alumno. Tras hacer la foto, la colgó en su cuenta de Facebook.

El lunes lo expulsaron del instituto. Según detalla el diario Levante,la directora considera que esa foto "desprestigia" la imagen del centro educativo. La expulsión fue verbal, el alumno pidió tenerla por escrito, no se la dieron, el alumno volvió entonces a clase y, cuando lo vieron, le dijeron que se fuese o la expulsión sería por un mes (en ningún sitio, por cierto, explicitan por cuánto tiempo es, exactamente). Según la directora hay normas internas que prohíben difundir fotos hechas en el instituto si el claustro de profesores no lo aprueba antes. El alumno dice que esas normas no las ha visto nadie y ha pedido que se las enseñen. No se las han enseñado.

Se trata de un caso ejemplar. Las autoridades del centro castigan que un alumno denuncie la situación lamentable que sufren los institutos valencianos, y estoy convencido de que esas mismas autoridades se llenan cada dos por tres la boca hablando de cómo despertar la creatividad de los alumnos, de los métodos que hay que seguir para que apliquen la tecnología a sus objetivos, y cómo hay que hacerlo para fomentar en ellos actitudes emprendedoras. Y de repente aparece uno que hace exactamente todo eso -es lo bastante emprendedor como para decidir usar la tecnología de forma creativa para su objetivo de denunciar un hecho que cree injusto- y, en vez de de felicitarlo, lo expulsan. Francamente, vale más dedicarse al absentismo escolar y quedarse en casa, al lado de la estufita.

20-I-12, Quim Monzó, lavanguardia