el Ministro Wert, brazo secular de la reevangelización del cardenal Rouco Varela
La Conferencia Episcopal Española defiende que "la enseñanza religiosa escolar está al servicio de la evangelización", por lo que ha "de hacer presente en la escuela el saber científico, orgánico y estructurado de la fe, en igualdad académica con el resto de los demás saberes". El texto “Orientaciones pastorales para la coordinación de la familia, la parroquia y la escuela en la transmisión de la fe”, dirigido a padres, sacerdotes, catequistas y profesores de Religión, ha sido publicado hoy, apenas tres días después de que el Gobierno aprobase el proyecto de ley para reforma escolar y que el Ministerio de Educación anunciase que, con ella, la materia confesional volverá a contar para la nota media y para conseguir becas, como cualquier otra asignatura.
En el documento, los obispos defienden esa labor evangelizadora de la asignatura de Religión —"no se puede reducir a un mero tratado de religión o de ciencias de la religión, como desean algunos"—, pero también otras: la "teológica y científica del saber religioso (síntesis de la doctrina católica)", la "trascendente de la persona (sentido último de la vida)", la "humanizadora (concepción cristiana de la persona)", la "ético-moral (principios y valores)", y la "cultural e histórica (relación fe-cultura)".
En el texto, la Conferencia Episcopal se queja de "las dificultades legislativas y administrativas, la indiferencia e infravaloración por parte de padres y alumnos, y hasta el menosprecio que la enseñanza religiosa experimenta entre los conocimientos científicos y sociales". Sin embargo, con la reforma que impulsa el ministro José Ignacio Wert, los obispos van a ver realizadas sus insistentes demandas: desaparecerá de entre las asignaturas Educación para la Ciudadanía, los alumnos deberán estudiar obligatoriamente Religión o su alternativa (Valores Sociales y Cívicos en primaria y Valores Éticos en secundaria) y su nota volverá a contar para todo, incluso para obtener becas o para los procesos de admisión de alumnos. Esto último no aparece en el texto del proyecto de ley que en las próximas semanas se empezará a tramitar en el Congreso, sino que Educación se ha comprometido públicamente a establecerlo así en los reales decretos que habrán de desarrollar la ley.
20-V-13, J.A. Aunión, elpais
los obispos han conseguido con esta reforma (LOMCE) hacer realidad sus reclamaciones: desaparecerá completamente la materia de Educación para la Ciudadanía, será obligatorio estudiar la asignatura confesional de Religión o su alternativa (Valores Culturales y Sociales en primaria y Valores Éticos en secundaria) y, según ha confirmado hoy el ministerio, su nota volverá a contar para todo, igual que las demás. Esto no ocurría desde que se aprobó la ley educativa de 1990 (LOGSE), explica el expresidente de la Federación Española de Profesores de Religión, Rafael Ramírez.
Ahora, la Religión no tiene una materia alternativa, los centros deben ofrecerla pero cada alumno elige si la cursa o no. Su nota cuenta para pasar de curso (se repite con más de dos o tres suspensos), pero no hace media para conseguir becas ni para cualquier proceso competitivo ni de admisión de alumnos. La ley educativa que aprobó el Gobierno del PP en 2002 (LOCE) también preveía para la Religión un estatus muy similar al que establece la actual reforma, pero aquella apenas llegó a entrar en vigor porque el Gobierno socialista la paralizó al llegar al poder en 2004.
La asignatura de Religión ha estado en el centro del debate educativo desde la Transición, con fuertes polémicas siempre condicionadas por el Concordato firmado entre el Estado español y el Vaticano, que establece que se garantizará “la enseñanza de la Religión Católica como materia ordinaria y obligatoria en todos los centros docentes, sean estatales o no estatales, de cualquier orden o grado”. En ese contexto, los obispos siempre han reclamado que la materia confesional fuese evaluable y computara para la nota media así como que tuviera una asignatura alternativa fuerte, para atraer a más alumnos a la materia confesional.
“Con esta medida se intenta frenar el hecho de que cada vez menos niños optan por la Religión. Piensan que puntuando en la media podrán parar la sangría”, opina Fernando Delgado, presidente de Europa Laica. Entre el curso 2000-2001 y el 2009-2010, se registró un descenso de más de ocho puntos, según los datos del Ministerio de Educación. En primaria, se pasó, en una década, del 83,32% de matriculados en Religión al 74,19%. En secundaria, del 63,71% al 54,39%. Y del 47,68% al 41,14% en bachillerato. “La asignatura de Religión tiene que ser ofrecida en condiciones de libertad para los alumnos que la elijan, pero como una asignatura equiparable a las fundamentales”, dijo el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino en octubre.
17-V-13, J.A. Aunión, elpais
la WERTebración escolar, séptima Ley de ingeniería social infantil en 30 años
