de Mourinho a Cospedal, a través del nazismo

El sábado, el ABC anunció que Carlos Boyero, terror de cineastas y hazmerreír de muchos cinéfilos, tendrá que pagar 6.000 euros a José Mourinho por haberle llamado “nazi portugués”. Hace un mes, Boyero participó en lo que llaman una entrevista digital, en la que los lectores hacen preguntas a alguien y ese alguien las va contestando. En una de las respuestas Boyero usó esa expresión y, ahora, El País está obligado a publicar la sentencia y a “eliminar de su web todos los contenidos constitutivos de una intromisión ilegítima”...

 

Un mes exacto ha tardado esa sentencia. La entrevista a Boyero fue el 18 de abril y la noticia de ABC que anuncia la decisión de la juez es del sábado, 18 de mayo. Un mes justo. Han ido rápido, y eso sorprende en un Estado donde, cada dos por tres, cualquier persona acusa de nazi a cualquier otra, sean políticos, movimientos sociales –afectados por las hipotecas, independentistas...– o una lengua que les molesta; y nunca pasa nada. Ninguna de esas acusaciones consigue condena oficial de ningún tipo. Oigo a menudo que los insultados dicen que presentarán denuncia, pero después nunca sé si la han presentado o sólo han dicho que la presentarían. ¿De verdad las presentan o ni siquiera lo hacen porque saben que, si lo hiciesen, la sentencia sería infinitamente menos rápida y diáfana que en el caso de Mourinho contra Boyero?

21-V-13, Quim Monzó, lavanguardia