"El fraude del fraude", Antonio Durán-Sindreu Buxadé

Captura de pantalla 2012-04-15 a la(s) 23.28.52Una alumna de Criminología que está realizando su trabajo de final de carrera me preguntó hace poco las razones del fraude fiscal en España. Tras una breve reflexión, le contesté que en nuestro país no hay conciencia real de las consecuencias del fraude ni se rechaza socialmente dicha conducta como la propia de cualquier otro delito. Me refería, fundamentalmente, al delito fiscal, aunque mi afirmación es también válida para el fraude en general, esto es, la ocultación intencionada de ingresos en perjuicio de la Hacienda pública y, en definitiva, de quienes cumplen con su obligación de pagar impuestos.

Le indiqué también que no tenemos interiorizado que el Estado es un mero intermediario entre los impuestos que pagamos y su aplicación concreta y que no somos conscientes de que el gasto público lo pagamos los ciudadanos. Le dije, igualmente, que a pesar de que pagar impuestos es una obligación legal y, por tanto, una imposición, no existe conciencia ciudadana sobre el deber ético y solidario de pagar impuestos. Buena prueba de ello es que la educación tributaria está ausente de nuestro sistema educativo. Por otra parte, le comenté que exigimos nuestros derechos pero en no pocas ocasiones nos olvidamos de nuestras obligaciones.

Le expliqué que no éramos conscientes de que la defraudación la sufragan los contribuyentes cumplidores. Si bajara el fraude, los impuestos serían menores. Y le puntualicé que no existe un control real sobre la gestión, eficiencia y eficacia del gasto público. El debate hoy no es subir o bajar impuestos, sino racionalizar el gasto público acometiendo la necesaria reforma estructural de las administraciones y adaptando el actual Estado de bienestar al que nos podamos permitir.

Sin ejemplaridad es imposible exigir moralmente el pago de impuestos. La corrupción, el blanqueo de capitales y los numerosos ejemplos de procesos judiciales de personas de reconocido prestigio social y económico en nada contribuyen a fomentar la necesaria conciencia fiscal. Por otra parte, la falta de valentía política para afrontar el necesario recorte del denominado gasto político merma la confianza de los ciudadanos y no ayuda a crear esa conciencia fiscal. Por último le indiqué que no sólo es necesaria una conciencia fiscal, sino una política de prevención del fraude, un respeto a principios básicos, como el de seguridad jurídica, y a los derechos de los contribuyentes, y una legislación que no se conciba, en la mayoría de los casos, bajo la presunción generalizada de fraude. En fin, mucho para reflexionar y mucho por hacer.

29-V-13, Antonio Durán-Sindreu Buxadé, professor de la UPF i president de l’Aedaf, lavanguardia

España: décima potencia mundial en fraude fiscal

Por: José Ignacio Torreblanca, http://blogs.elpais.com/cafe-steiner/2012/04/espa%C3%B1a-decima-potencia-mundial-en-fraude-fiscal.html | 16 de abril de 2012

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España es la décima potencia mundial en fraude fiscal. Según un informe de la organización Tax Justice Network, que llega a Café Steiner vía la revista Foreign Policy un 22.5% de nuestra economía está sumergida, lo que origina una pérdida de ingresos a las arcas públicas que estiman en 107.350 millones de dólares. Si estas estimaciones fueran ciertas*, esto supondría que ahí fuera hay 82 mil millones de euros esperando a Hacienda, suficiente para cubrir todo el ajuste de déficit que nos pide Bruselas sin tener que recortar en nada.

Pero el fenómeno no afecta sólo a España, sino a toda Europa. Un dato sorprendente en época de recortes: los impuestos que se defraudan en Europa servirían para pagar el equivalente del 86% gasto sanitario de todo el continente.

El informe, titulado “El coste del abuso fiscal” (descargar aquí), estudia 145 países que representan el 98.2% del PIB , y estima que, como media, el 18% de la economía mundial está fuera de control fiscal, es decir, uno de cada seis dólares en el mundo escapan al control fiscal. Dados unos impuestos medios del 28.1%, la organización calcula que los Estados dejan de ingresar unos 3 billones de dólares en impuestos, lo que supone el 54% por ciento del gasto global en salud. Ahora que estamos con la discusión sobre el copago sanitario, da que pensar el hecho de que el fraude fiscal podría pagar la mitad de la factura sanitaria. Sólo en Europa, ese 20% de economía sumergida, que representa unos 3 billones de dólares, nos traería a las arcas fiscales 1.5 billones de dólares.

Pero hay más curiosidades: ¿Qué tienen en común Estados Unidos, Bolivia y Rusia? Ser los países con más fraude fiscal del mundo. Los ganadores de este peculiar medallero de los peores pecadores fiscales son:

Estados Unidos. Sí, en el país donde en teoría nadie está por encima de la ley y todos son iguales ante ella se calcula que hay 300.000 millones de dólares que escapan al control de Hacienda. No es un mucho en proporción al PIB (el 8.6%), pero teniendo en cuenta el tamaño de la economía estadounidense, se trata de una cifra considerable; tan considerable que excede al dinero presupuestado para el programa sanitario Medicaid. La laxitud con la que las grandes multinacionales y los individuos más ricos pueden esconder su dinero en paraísos fiscales es la responsable.

Bolivia. Aquí se da la situación inversa: la cantidad de dinero que escapa al fisco (3.000 millones de dólares) es insignificante globalmente, pero representa nada menos que el 66% del PIB boliviano. Evidentemente, a las desigualdades y tensiones sociales que existen en ese país les vendría muy bien contar con una Hacienda Pública capaz de recaudar algo más.

Rusia. Las empresas rusas consideran que pagar Hacienda es de mal gusto. Todas utilizan una maraña de empresas interpuestas llamadas “astronautas” para evadir impuestos. El resultado: casi el 45% del PIB escapa del control de Hacienda. Eso sí, al contario que en Estados Unidos, aquí sí que hay igualdad: el fraude masivo lo practican tanto las empresas privadas como las públicas como Gazprom, a la que se acusa de haber evadido 2.000 millones de dólares. Que los particulares engañen al Estado entra dentro de lo previsible, pero que el Estado se engañe a sí mismo resulta sorprendente.

 Otros destacados defraudadores:

  1. Brasil: nada menos que el 39% de su economía escapa al fisco
  2. Italia: 27% del PIB, o unos 237.000 millones de $ de economía sumergida.  
  3. Grecia: 27,5% 
  4. España: 22%
  5. Alemania: 16%
  6. Francia: 15%
  7. Irlanda: 15.8% 

* El informe toma del Banco Mundial los datos sobre el tamaño de la economía sumergida, que obviamente son estimaciones, y sobre la base de ellos hace las extrapolaciones. Véase la nota metodológica del informe.