"Justicia política", Enric Sierra
El progresivo malestar de la judicatura con la política y el poder ejecutivo se está manifestando de distintas formas. Desde las significativas llamadas públicas de los jueces a la revisión legislativa para evitar el drama de los desahucios hasta la inédita huelga contra la reforma de la justicia que ha abolido su gratuidad, pasando por el rechazo a lo que consideran una desleal intromisión de la política en los temas judiciales ya sea por la vía de la dilación intencionada de los procesos que afectan a los partidos o por los polémicos y discutidos indultos del ejecutivo que han echado por tierra años de investigación y de procesos jurídicos. Todo ello, sin olvidar las cumbres anticorrupción a las que han sido convocados y donde han quedado en evidencia ante la opinión pública que ha observado una supuesta connivencia o servilismo de la justicia con la política.
Esta crítica tiene indicios razonables de veracidad ya que en nuestra democracia, donde supuestamente hay una separación de poderes, se está mezclando todo de tal manera que el sistema muestra graves síntomas de contaminación. ¿Pueden ser creíbles los más altos organismos judiciales cuyos miembros son nombrados por los partidos políticos? ¿Es razonable dudar de la imparcialidad de la Fiscalía cuando parece que atiende y prioriza las órdenes del gobierno?
Son preguntas que la ciudadanía se formula y que ni jueces ni políticos quieren responder. Quizás tengan razón las voces reformistas que reclaman una renovación integral del sistema como única fórmula para salvarlo. Eso o el caos.
11-III-13, Enric Sierra, lavanguardia
