ocho narcotraficantes agradecen al Ministro Gallardón el fin de la Justicia Universal
El fin de la justicia universal está trayendo, por ejemplo, la dificultad de perseguir delitos distintos de los de lesa humanidad y genocidio, pero que también producen efectos devastadores, entre ellos el tráfico de drogas. En la Audiencia Nacional se acaba de producir un primer caso concreto, el que ha obligado al juez Fernando Andreu a dejar en libertad a ocho marineros egipcios detenidos en aguas de Almería cuando transportaban en un pesquero un total de 9,8 toneladas de hachís distribuidas en 450 fardos.El juez Andreu ha considerado que tras la reforma de la justicia universal y sus nuevas normas restrictivas, existe una falta de jurisdicción de los tribunales españoles, por lo que ha acordado el el sobreseimiento de la causa abierta en contra de los ocho presuntos narcotraficantes. El magistrado razona en su resolución que en aplicación de la nueva normativa, los tribunales españoles no pueden instruir ni perseguir estos hechos, que encajarían en un delito de tráfico de sustancias estupefacientes cometido por ciudadanos extranjeros.
Andreu subraya que si bien subsisten ciertas competencias sobre una serie de delitos con independencia de que se hayan cometido en otro territorio, ese margen de actuación se ha reducido mucho con la reforma reciente. El juez subraya que se han establecido "una serie de requisitos que suponen una importante restricción de la competencia de los tribunales españoles para el conocimiento de hechos cometidos fuera de nuestras fronteras". Andreu recoge el dato de que los marineros arrestados no son de nacionalidad española, el barco en el que transportaban la droga no tiene pabellón español y tampoco tenían intención de cometer el delito en España dado que fueron detenidos cuando se dirigían a Libia. Lo que sí ha podido ordenar el juez es la destrucción de la droga confiscada.El barco fue interceptado la noche del pasado 6 de marzo a unas 60 millas al sudeste de Cabo de Gata (Almería). La operación se inició cuando medios aéreos de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y de la aduana Francesa detectaron un pesquero sospechoso, que no enarbolaba bandera, pero con rotulación en caracteres árabes en su proa, a unas 25-30 millas náuticas al sur de Almería. La embarcación resultó sospechosa por lo "inhabitual" de la zona donde se encontraba para un barco de esas características, por lo que se estableció un dispositivo de vigilancia aeronaval, con resultados positivos.
9-IV-14, J.M. Brunet, lavanguardia
