rtve, o el ejercicio de la Televisión Pública según, y por, el PP

Por mucho que sigamos pagándola a escote entre todos con nuestros impuestos, lo cierto es que TVE hace mucho que dejó de ser una televisión estrictamente "pública". Convertida en el orwelliano cortijo del Gobierno del PP, y a la espera de lo que pueda hacer con ella de aquí en adelante su recién nombrado nuevo director, a nadie se le escapa que TVE no para de perder prestigio, credibilidad, brillo y audiencia.

Más allá del sueldazo de la ultrablindada Mariló Montero y sus circunstancias, del estrepitoso fracaso de programas tan esperpénticamente viejunos como El pueblo más divertido, de la vergüenza ajena que produce a diario el engañosamente solidario Entre todos, de la suerte que ha terminado corriendo el hasta ahora imprescindible Informe Semanal, de esos niveles de publicidad encubierta que nos venden como pretendido "patrocinio cultural", e incluso más allá del negacionista lifting histórico que le han practicado a Cuéntame en su más culebrónica que nunca última temporada, lo más preocupante de todo es el estado (de excepción) en el que han quedado sus informativos.

La manipulación, el dirigismo político y las interesadas omisiones han llegado hasta tal punto, que el propio consejo de informativos de TVE se ha visto obligado a emitir un durísimo comunicado para reclamar, lo más urgentemente posible, un cambio que permita que sus telediarios "recuperen su posición como referentes de la información televisiva en España". Entre las muchas "malas prácticas profesionales" que el texto en cuestión denuncia abiertamente, destacan censuras y manipulaciones tan democráticamente inaceptables como la eliminación de la valoración de Rajoy y Rubalcaba en la información sobre la encuesta trimestral del CIS, la ocultación en la primera edición del Telediario del cromañónico "desliz" de Cañete durante las elecciones europeas, la negativa a contar en ninguno de sus espacios de análisis y/o debate con el líder de Podemos tras su triunfo del 25-M, el sistemático ejercicio de eufemístico camuflaje al que han sometido las noticias relacionadas con los muchos casos de corrupción que afectan al PP, o la torticera forma en que han intentado minimizar las informaciones relativas a las manifestaciones contra las prospecciones petrolíferas en Canarias. Ante tan cavernario panorama queda claro que, por una vez, estamos lejos de tener la TVE que nos merecemos.

3-VII-14, F. de Felipe, lavanguardia