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"Nada es más peligroso que una idea cuando sólo se tiene una", Alain

El papa del radicalismo, el filósofo Alain, decía cosas como esta: 'Cuando tengo una idea, debo negarla; es mi manera de ponerla a prueba'". He de confesar que conocía la trayectoria del Partido Radical-Socialista, articulado sobre la herencia de las Luces -laicidad, solidaridad, humanismo, tolerancia y universalismo- y que consideraba la escuela pública la cuna de la República... Pero debo añadir que desconocía la obra de Alain, periodista, ensayista y profesor de filosofía, que convirtió sus reflexiones periódicas en La Dépêche de Rouen et de Normandie en toda una referencia de radicalidad democrática.

Esas reflexiones, bajo el epígrafe de Propos, de estilo directo y con fórmulas incisivas, analizaban la política y la economía, la educación y la felicidad, la literatura y la religión... En España el periodista Emili Manzano publicó en el 2003 una antología del pensamiento de Alain (Mira a lo lejos, RBA). Estos Propos no buscaban tanto decirnos qué hemos de pensar como enseñarnos a pensar: proponernos -de ahí su nombre- un conjunto de fórmulas para descubrir el mundo y el hombre tal como son y no como querríamos que fueran. Hoy, cuando la política europea se debate entre el inmovilismo y la tentación populista, la radicalidad democrática de Alain debería ser de rigor. He aquí algunas de esas reflexiones.

"Nada es más peligroso que una idea cuando sólo se tiene una idea". La complejidad de las sociedades del siglo XXI nos invita a administrar mejor la diversidad y a saber dar respuestas complejas a esa pluralidad de retos. "Reflexionar es negar lo que uno cree". "Pensar es ir de error en error; nada es totalmente verdadero". Porque poner en cuestión nuestras propias ideas y creencias es el primer paso para entender las ideas y las creencias de los demás. "La duda no está por debajo del saber, sino por encima". "No es difícil tener una idea; lo difícil es tenerlas todas". La duda como motor del pensamiento y de la acción, en sintonía con aquellos versos de una canción de Raimon: "L'única seguretat, / l'arrelament dels meus dubtes". Una reflexión que es válida no sólo en el terreno de las ideas, sino sobre todo en el de las creencias: el creyente avanza con el pie de la creencia y el de la duda; el no creyente lo hace con el pie de la no creencia y el de la duda; el punto de encuentro entre ambos es el pie de la duda.

La política no es el arte de acabar con los conflictos, sino la forma más civilizada de resolverlos, a partir del carácter ambivalente de la propia condición humana. Alain alertaba sobre el imperio de las pasiones. "Son las pasiones y no los intereses los que mueven el mundo". "Nosotros respetamos la razón, pero amamos nuestras pasiones". "Fundad una sociedad de gentes honestas; todos los ladrones formarán parte de ella". El ciudadano, depositario de derechos y deberes, debe empezar por cumplir con su deber. "El hombre se forma con las penas; sus verdaderos placeres debe ganarlos, merecerlos; debe dar antes que recibir: es la ley". "Resistencia y obediencia, he aquí las virtudes del ciudadano. Con la obediencia asegura el orden, con la resistencia asegura la libertad". Una ciudadanía, titular de la soberanía, que debe velar por el equilibrio de los poderes en escena y relativizar el alcance de los discursos políticos: "Todo poder sin control vuelve loco". "Siendo las naciones inevitablemente más tontas que los individuos, todo pensamiento tiene el deber de sentirse en rebelión". "Nunca un orador ha pensado mientras hablaba; nunca un oyente ha pensado mientras escuchaba".

La tarea a la que nos invitaba Alain, en la primera mitad del siglo XX, sigue siendo válida para afrontar los retos del siglo XXI: no nos decía qué debíamos pensar, sino que enseñaba a pensar por nosotros mismos. El trabajo, como actitud de fondo, y las buenas maneras, en las formas, eran sus divisas. "La ley suprema de la invención humana es que sólo se inventa trabajando". "La ortografía es de respetar; es una forma de cortesía".

14-VI-14, Rafael Jorba, lavanguardia