El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, regresó ayer al Congreso, dos días después de presentar su programa educativo, para tomar posesión del área cultural de su departamento y, de paso, enarbolar la causa taurina.
Aunque los astados no parecen ser asunto central de esa parte de su cartera, Wert no dudó ayer en atribuirse "las competencias del Estado sobre fomento y protección de la tauromaquia como disciplina artística, y de la fiesta de los toros como producto y bien cultural". El ministro se confesó protaurino y pidió para quienes como él son partidarios de la lidia el mismo respeto que ellos tiene para quienes están en contra. Wert evitó polemizar sobre si la intención del Gobierno es anteponer su normativa a las autonómicas, echando por tierra prohibiciones como la que ya está en vigor en Catalunya. Se lo recordó el diputado de ERC Joan Tardà, quien le dejó claro que la decisión del Parlament no tiene marcha atrás. Pero el ministro no quiso entrar al trapo.
Sorprendió a los miembros de la comisión no sólo que el ministro se refiriese a este apartado, sino que le otorgase su propio espacio poniéndolo al mismo nivel que el cine o los museos estatales, aunque sin dedicarle la misma extensión.
Porque lo que realmente se esperaba del titular de Cultura es que clarificase cuál será su política en aspectos tan relevantes como la propiedad intelectual. Wert no arrojó demasiada luz en ese apartado. Se limitó a recordar que entre sus planes figura un proyecto de ley sobre la materia volcado en lo digital y que, de forma provisional, será el Gobierno quien asuma el pago de los derechos de autor correspondientes a la supresión del canon digital.
Del cine dijo Wert que su futuro siguen siendo las subvenciones públicas directas, pero que con el paso del tiempo éstas menguarán en favor de otras ayudas vinculadas a desgravaciones fiscales.
Ayudas o subvenciones son palabras que preocupan y mucho en el mundo de la cultura. Y puesto que las vacas flacas imponen restricciones, el ministro ofreció a cambio una importante Ley de Mecenazgo, aunque, eso sí, sin detallar las cifras sobre deducciones fiscales que maneja su departamento.
Para los museos, más profesionalización. El estatuto de museo estatal como El Prado o el Reina Sofía se extenderá a la Biblioteca Nacional, que este año celebra su tricentenario, para desvincular su gestión de los ciclos políticos y entregársela a los profesionales.
En el terreno editorial, el compromiso del ministro fue trabajar para que el libro electrónico reciba el mismo tratamiento fiscal que los que se imprimen en papel, aunque eso pasa por la negociación con la UE, y ya se sabe que en Bruselas no se negocia nada con celeridad. En cuatro horas hubo tiempo hasta para los papeles de Salamanca. Los de la Generalitat que restan por salir lo harán en breve, prometió Wert.
3-II-12, L. Izquierdo, lavanguardia