la diplomacia española hace patinaje político en los Países Bajos ante la Diada
"El miércoles mantuvimos un coloquio con Sánchez Piñol en la Sala Spui 25, espacio de nueva creación vinculado a la librería Atheneum y la editorial De Bezige Bij y ubicada junto junto al paraninfo de la Universidad de Amsterdam", explica Adri Boon, traductor de Victus. "Hubo polémica, alguien del público, que afirmaba ser portavoz de la embajada, dijo que no estaba de acuerdo con algunos datos y hechos. El Instituto Cervantes, que depende de los ministerios de Educación y Cultura y de Asuntos Exteriores, decidió que la presentación del día siguiente no tuviera lugar. Aun así resultó inesperado que se pospusiese el coloquio del jueves. A mí se me puso al corriente sin darme fecha posterior en la que tendría lugar. Se ve que para el Cervantes, al ser institución oficial, se trata de un tema delicado, es como lo perciben ellos". Boon ha traducido del catalán al neerlandés a Josep Pla. Joan Sales y Salvador Espriu, y del castellano a Mendoza, Zafón y Dalí.
La editora holandesa, Juliette van Wersch, aireó su enfado: "Se trata de un incidente que roza la censura. Para un editor es inconcebible que este autor no pueda hablar en Holanda de la historia española y catalana".
Un portavoz del Instituto Cervantes afirmó que se pondrá todo su empeño en que el acto tenga lugar con un fin cultural, como se había concebido.
6-IX-14, C. Montón, lavanguardia
A Alberto Sánchez Piñol no le gusta estar en el centro de ninguna polémica, pero desde que el Instituto Cervantes de Utrecht decidió suspender el jueves la presentación de la edición holandesa de Victus, se encontró en medio de una furiosa tormenta política que no dejaba de crecer. No durmió en toda la noche y cuando por la mañana cogió el vuelo HV5135 de Amsterdam-Schiphol a Barcelona, las redes sociales ya ardían y el arco político catalán, con ganas de desquitarse de la exhibición de Montoro en el Congreso de Diputados equiparando catalanismo con corrupción, paseaba el fantasma de la censura. Sánchez Piñol, que huye de la literatura del espectáculo y que incluso se niega a firmar libros el día de Sant Jordi, apagó el teléfono móvil y fue a almorzar a casa de sus padres. Al final, tras los ruegos de su editora, Isabel Martí, accedió de mala gana a dar explicaciones en una rueda de prensa.
El autor se mostró visiblemente incómodo por un escándalo que él no había buscado. "Me siento muy mal, son situaciones que no me gustan y que tendríamos que evitar airear por el bien de todos. Pero los holandeses se lo tomaron como una ataque a la libertad de expresión. A mí no me van los actos públicos y si acepté ir a Holanda fue por el entusiasmo que mi editora holandesa había puesto para promocionar mi libro. La cita era en el Instituto Cervantes de Utrecht. Lo que pasa es que los de Diplocat me pidieron que presentara el libro en Amsterdam, el día anterior. Les dije que sí. Cuando se enteraron en el Cervantes, me llamaron para decirme no sé muy bien qué sobre si habría que aplazarlo o sobre si no era el momento oportuno 'con la que está cayendo'. Todo fue muy confuso. En el acto de Diplocat, cuando acabamos un coloquio entre un historiador holandés y yo, se dio la palabra al público. Entonces, una chica que se identificó como secretaria de la embajada y que llevaba el discurso escrito empezó a desacreditar el libro, diciendo con un argumentario bastante deplorable, como que Felipe V era muy amado por los catalanes y que en Manlleu lo acogieron muy bien, o que el Decreto de Nova Planta modernizó Catalunya, pero lo pero fue que era un plomo y seguía y seguía hablando hasta que los asistentes holandeses se impacientaron y la abuchearon. Pero no pasó nada más." Después, la embajada anuló la presentación del libro, aduciendo riesgo de politización.
Sánchez Piñol cree que "todo se debe a un conflicto entre dos diplomacias, bueno entre una diplomacia y otra embrionaria, la española y la catalana, entre Diplocat y la Embajada, porque la directora del Cervantes de Utrecht estaba entristecida".
Dicho esto, Sánchez Piñol calificó de "inadmisible, por no decir intolerable, impensable en otras latitudes europeas, que el cuerpo diplomático español envíe a funcionarios fiscalizadores a debatir con novelistas y que suspendan un acto alegando no se sabe bien qué razones. Me parece muy mal. Me siento fatal, es humillante y muy desagradable que la administración pública mande a sus funcionarios a hacer un trabajo de marcaje a un escritor". "¿Riesgo de politización? -dijo Sánchez Piñol-. El público holandés está muy bien preparado. Y después de preguntarme si en 1714 la clase dirigente catalana había traicionado a las clases populares, me preguntaban qué opinaba del caso de los Pujol".
"Yo creo -dijo- que su propio miedo a que les acusaran de patrocinar un acto independentista les ha llevado a conseguir lo que no querían. Lo que ha pasado es absurdo y era muy fácil de evitar. El Cervantes siempre me ha tratado y no le guardo rencor. y no tengo ningún inconveniente en reconducirlo en el futuro". El autor se refería al antecedente de una presentación de vinos catalanes en Nueva York en la que se desplegó una estelada y la prensa nacionalista española acusó al Cervantes de acoger actividades independentistas. ¿Censura? "No han conseguido censurar nada. es un término del siglo pasado", dijo el escritor. "Cualquier escritor, menos a mi, desearía que le censurasen, porque es un medio estupendo de promoción de su libro. Si querían proteger la marca España, han conseguido lo contrario. Al final acabaré prefiriendo que los políticos no lean literatura. Como aquella leyenda que se cuenta sobre Stevenson, cuando el primer ministro Gladstone le inventó a cenar y le dijo que había pasado la noche sin dormir leyendo La Isla del Tesoro y él le contestó: 'Hubiera preferido que se hubiera pasado la noche arreglando los problemas del país'".
6-IX-14, J. Massot, lavanguardia
Ayer, el diario holandés Trouw -uno de los más importantes del país- dedicó cuatro páginas elogiosas a la novela de Sánchez Piñol. Bajo el título El arte de la defensa, su crítico Berthold van Maris afirma que se trata de "una novela ambiciosa, escrita con mucho atrevimiento. El joven protagonista resulta ser un buen narrador de los acontecimientos". Sostiene que "no se trata de una sutil novela histórica, sino de una novela de aventuras llena de energía que hace pensar de una manera agradable en las novelas de aventuras francesas del siglo XIX, como El conde de Montecristo de Alexandre Dumas".
Van Maris prosigue: "Alguna vez, Piñol va un poquito demasiado lejos, de manera que su libro pueda parecerse a una película de Paul Verhoeven, pero eso se puede perdonar. Los ambiciosos tienen derecho a cometer algún resbalón". En general, "Piñol consigue salirse muy bien de todo. Su libro nos proporciona una imagen trepidante de la guerra de Sucesión española y de las relaciones de entonces entre Madrid y Barcelona. Además, el arte de hacer la guerra y las ideas que había entonces se describen muy detalladamente. Sin tapujos, el protagonista, bajo la influencia de su mentor francés, es asimismo una suerte de budista zen, que busca las verdades existenciales que se esconden tras el arte de construir y atacar fortificaciones. Algo que De Vauban solía llamar 'el Misterio', pero que no quiso explicitar. Porque la única manera de entender esta realidad es a través de la experiencia personal".
Finalmente, dice que "el libro también trata la cuestión de si es posible hacer la guerra de una manera racional y si tiene una finalidad útil: un tema bien actual. Además, Piñol, tal como sucedía en sus novelas anteriores, sabe ligar acontecimientos históricos y espectaculares con importantes temas morales"...
El Instituto Cervantes en Holanda decidió posponer la presentación de la obra, prevista para el pasado jueves, por considerarlo un acto "sensible" dadas las "connotaciones actuales" del momento político, en vísperas de la Diada y en el marco del proceso soberanista catalán. Albert Sánchez Piñol se ha manifestado muy dolido por que se utilicen planteamientos semejantes ante lo que era, sencillamente, un acto literario en el que se iba a hablar de una novela.
La editora del libro, Isabel Martí (La Campana) ha asegurado que enviaría a los ministros Wert y Margallo un ejemplar de la guía didáctica para ESO y bachillerato sobre la novela, a punto de publicarse, en un paquetito con un lazo rosa. La semana que viene, Victus se presenta en Estados Unidos.
6-IX-14, C. Montón, lavanguardia
El lunes Victus de Albert Sánchez Piñol salió en neerlandés, publicado por la editorial Signature en traducción de Adri Boon. El jueves Sánchez Piñol no pudo presentar el libro en el Instituto Cervantes de Utrecht, tal como estaba programado. Un día antes, en el turno de ruegos y preguntas de la presentación de Amsterdam, una mujer había leído en nombre de la embajada española un largo comunicado destinado a denunciar que los datos históricos de la novela están tergiversados. Según leo en el digital cultural Núvol, "el conductor del acto la tuvo que cortar, porque se extendía mucho". En Utrecht ya no pasó. A última hora el Instituto Cervantes canceló la presentación de una obra que, recordémoslo, originalmente está escrita en lengua cervantina, a menos que las voces que defienden la catalanidad de Miquel Sirvent tengan razón y en el Instituto Cervantes ya lo sepan. Como suele pasar en estos casos, no se informó claramente sobre el porqué de la repentina suspensión. Se especula que el motivo de fondo es que la inicial de la novela coincide con la consonante que los catalanes nos empecinamos a escribir este jueves en las calles de Barcelona: V de votar, V de Victus. Sólo es una hipótesis verbívora. La editora holandesa Juliette van Wersch, responsable del sello Signature, declaró en Nederlandse Publieke Omroep que estaba furiosa ante un acto de censura tan flagrante en suelo holandés, decretado por un gobierno extranjero. Queda claro que la diplomacia española se desvive por impedir que el proceso catalán ponga pica alguna en Flandes, pero esta desazón patológica por el verbo prohibir empieza a requerir terapia.
6-IX-14, M. Serra, lavanguardia
Si ells prohibeixen, nosaltres ho expliquem
La setmana vinent penjarem a la web les guies didàctiques de Victus per a ESO i Batxillerat d’història i de literatura. També arribarà a les llibreries l’edició de butxaca del llibre.
| Cordialment, Isabel Martí Barcelona, 5 de setembre de 2014 |
Edicions La Campana, Avenir 49, baixos, 08021 Barcelona. Tel. 934531665
http://www.lacampanaeditorial.com



