somos una ciudadanía conforme (¿y gustosa?) con la "lluvia dorada"
Merece la pena atender a un reciente anuncio realizado por el presidente Rajoy el viernes 19 al presentar el balance anual de junio del 2014 de la aplicación de las recomendaciones de la CORA (Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas), realizado por la Opera (Oficina para la Ejecución de la Reforma de la Administración). En el evento se informó de que en el primer año de aplicación de la "poda burocrática" se había logrado un ahorro total para las administraciones de 10.417 millones de euros (2,7 miles el Estado, 5,5 miles las comunidades y 2,2 miles las locales). El ahorro para ciudadanos y empresas se estimaba en 766 millones de euros.
Tan positivo resultado de la "poda burocrática" aconseja analizar cuáles han sido las medidas que más han contribuido al éxito. Todas ellas vienen detalladas en el informe, disponible on line. Así, revisándolas una a una, encontramos desde la más impactante (compras centralizadas dentro de cada ministerio, con ahorro total de 176 millones) hasta la más modesta (sistema de interconexión de registros, con ahorro total para todas las administraciones de 1,3 millones). Pero al sumarlas todas, la cifra que resulta es 444,1 millones. La perplejidad dura lo que se tarda en releer la siguiente nota en el informe, cuando -al referirse al ahorro total- dice: "incluyendo las adoptadas en materia de empleo público". Todo queda más claro: 440 millones ahorrados por "poda burocrática" y casi 10.000 millones por recortes en empleo público. Es obvio que recortar en empleo público reduce el gasto público. Que lo racionalice es otra cosa, dado que el principal esfuerzo se traslada a las administraciones territoriales, que prestan servicios en áreas cruciales como educación, sanidad, dependencia y servicios sociales. Por cierto, como ya sabíamos (ver "Por el mar corren las liebres", aquí, 26-08-2014). Por último, mediante cálculo a ojo, práctica cada vez más usada por el Gobierno central, se estiman los 766 millones de ahorro para ciudadanos y empresas.
A partir de estas bases, anunciaba el presidente su decidida voluntad de continuar con "Una exhaustiva y continua evaluación de las actividades públicas" y realizar "una auténtica poda burocrática, un tijeretazo a las colas en las ventanillas y que los papeleos excesivos tengan los días contados". Confieso que esto me estremeció un tanto, porque promete acentuar prácticas que están trasladando a ciudadanos y empresas una enorme carga burocrática cuyos costes en términos de tiempo y dinero no están en el informe, y que han creado ya nuevos servicios privados de preparación de trámites administrativos. Otro día les cuento algunas, porque hoy sólo queda espacio para una cosa más: ¿Podrían incluir en el próximo informe cuánto costó la CORA y cuánto cuesta la Opera?
