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"Cambio de programación", Quim Monzó

El martes, a las 12.50 h de la tarde, con la noticia de la primera persona contagiada de ébola en España en las primeras páginas de todos los diarios, TV3 anunció en Twitter: "La gran pel·lícula del viernes finalmente será Xarxa de mentides, en lugar de Contagi". Al lado, un link a una página que detallaba la programación de ayer. Los motivos del cambio son evidentes. Consideraron que a muchos espectadores les parecería de mal gusto que, en esta semana en la que el ébola es el gran escándalo, programasen un thriller médico. Pero, en cambio, si lo miras bien, es un golazo. Las programaciones se deciden como mínimo con semanas de antelación, y es evidente que el hecho de que TV3 hubiese decidido programar Contagi para ayer viernes es producto únicamente de la chiripa y no del morbo.

Contagi es una película norteamericana de hace tres años, dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Matt Damon, Jude Law, Kate Winslet, Laurence Fishburne, Marion Cotillard y Gwyneth Paltrow. Va de una señora que vuelve de un viaje de negocios a Hong Kong sin saber que se ha contagiado de un virus transmitido por fómites, desconocido hasta el momento y que, en cuanto empieza a esparcirse, mata a millones de personas en pocas semanas. A pesar de la espectacularidad rigurosa de la peli hay un error imperdonable: que considerasen la posibilidad de que Jennifer Connelly interpretase el papel de la mujer que vuelve de Hong Kong y esparce lo que acabará por convertirse en una pandemia y, finalmente, el papel se lo diesen a Gwyneth Paltrow. Ante la posibilidad de ver en acción a la espléndida Jennifer Connelly ya son ganas de darle el papel a la Paltrow. Después, a pesar de su prestigio, el guionista -Scott Z. Burns- no estuvo a la altura. No se le ocurrió que la enferma se enterase de que estaba infectada por la prensa, mientras leía las noticias en el móvil, como ha pasado ahora con la enfermera madrileña. Tampoco se le ocurrió que a los enfermos los llevasen en ambulancias normales, sin la protección requerida en estos casos, como ha pasado con Teresa Romero. Ni que, tras llevarla a ella al hospital, no desinfectasen la ambulancia y siguiesen llevando enfermos a otros centros. Ni que los enfermeros fuesen vestidos como si tal cosa, no con la protección exigida en estos casos. Ni que, cuando se ponían los trajes supuestamente aislantes, ¡las mangas les fuesen cortas! Ni que para evitar la propagación del virus, simplemente pusiesen unas sábanas colgadas de una cuerda. Quizá habría hecho falta un guionista como Rafael Azcona para que Contagi estuviese a la altura del sainete terrorífico que empezó a principios de semana. Tal como van estos días las cosas, la visión de Contagi en TV3 ayer noche habría sido positiva: no sólo no habría provocado ningún pánico entre la población sino que la habría tranquilizado.

11-X-14, Quim Monzó, lavanguardia