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"Derecho a decidir", Miquel Molina

...el mensaje colgado en YouTube en el que la californiana Brittany Maynard anuncia su inminente muerte programada. Esta mujer de 29 años, al saber que padece un tumor cerebral incurable, se ha mudado a Oregón para beneficiarse de una legislación estatal que favorece el suicidio asistido. En el vídeo en el que anuncia que pondrá fin a su vida después del cumpleaños de su marido, Maynard enumera las alegrías que se ha regalado a sí misma mientras no llega el momento. Si Pessoa emprendió su particular viaje al fin del alcoholismo para huir de este mundo demasiado crudo, Maynard ha optado por una despedida más convencional: en las últimas semanas ha visitado Yellowstone y Alaska, y espera poder asomarse pronto en persona al Gran Cañón del Colorado.

La vida de Maynard será monitorizada en las próximas semanas y puede que alguien se lleve una decepción. No sólo no hay que descartarlo, sino que es estadísticamente probable que la joven incumpla el plazo que se ha marcado para procurarse un final soportable. Así sucede en la mayoría de los casos. Y a pesar de todo, el suyo habrá servido para que hoy se publiquen artículos sobre el suicidio asistido y la eutanasia en todos los periódicos del mundo. El vídeo es de los que sacuden conciencias: protagonizado por una joven en apariencia sana que se dirige al espectador, su efecto es más perturbador que el de los enfermos en fase terminal.

Es una lástima que por culpa del tacticismo político hayamos perdido aquí tantos meses con un debate, el del aborto, que la sociedad había superado hace tiempo. En cambio, han pasado ya cinco años desde que el CIS preguntó por última vez la opinión sobre el derecho a decidir la muerte digna. A la pregunta de si la ley debería permitir a los médicos proporcionar los medios necesarios para que una persona que así lo desee pudiera terminar con su vida, el 68% respondió que sí. ¿Para qué se gasta el dinero el Estado con estas encuestas si no hay después ningún partido político dispuesto a atender las demandas de la ciudadanía?

15-X-14, Miquel Molina, lavanguardia