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entrevista a Lobsang Sangay, Primer Ministro del Gobierno tibetano en el exilio

entrevista a TV3, 1'43"

Lobsang Sangay. Tengo 46 años. Nací tibetano en el exilio indio y vivo en Dharamsala (India). Soy primer ministro del Gobierno tibetano en el exilio. Estoy casado y tengo una hija (8 años). Soy demócrata y liberal-social. Soy budista, más filosófico que rezador. Volveremos a vivir en el Tíbet...

Lobsang Sangay es un hombre simpático, formado, doctorado en Derecho por Harvard, culto, bienhumorado, corajudo y ecuánime, representante de los tibetanos en el exilio por votación democrática: es el primer ministro del sikyong (Gobierno tibetano en el exilio) del 2011 al 2016, y máxima autoridad política del Tíbet libre (el Dalái Lama es el líder espiritual). Sangay viaja por el mundo buscando respaldo a la llamada Vía Intermedia: se trataría de recuperar autonomía política y cultural de Tíbet... sin secesionarse de China, y de que acabe la actual represión genocida. El enfoque de la Vía Intermedia (Umaylan en tibetano) se detalla aquí: mwa.tibet.net/es/#

Cómo está el Dalái Lama?

¡De maravilla, rebosa salud y optimismo!

¿Le ve a menudo?

Casi cada semana despachamos en Dharamsala, ¡y siempre salgo renovado! Entro con mi listita de problemas.., y bastan diez minutos en su presencia para ver que son tonterías.

¿Por qué?

Su mezcla de monje ingenuo y de sabio político me relaja, su sonrisa me infunde paz: de pronto, ¡todo está bien!

Pero no todo está bien...

Pero salgo inspirado para lograr que los tibetanos exiliados podamos un día volver a Tíbet y vivir según nuestra identidad cultural.

¿En un Tíbet independiente?

No pedimos independencia, sólo una autonomía cultural dentro de China.

¿No querría un Tíbet libre?

No somos secesionistas, sino realistas: bastaría una autonomía como la catalana en España. Se lo pedimos a China en un memorándum del año 2010 llamado Vía Intermedia.

¿Y qué dice China?

Guarda silencio, no contesta: rehúye reunirse con nosotros. Nuestra propuesta es tan razonable que la temen. Teme el prestigio del Dalái Lama, su ascendencia en Tíbet.

¿En Tíbet siguen al Dalái Lama?

Un día oyeron que el Dalái Lama desaprobaba el uso ornamental y trueque de pieles de animales protegidos: Tíbet se llenó de hogueras y los tibetanos quemaron esas pieles. ¡Y eran muy valiosas para ellos! ¿Renunciarías tú a tus mejores joyas? China ve esto y se inquieta. Y aumenta la represión.

¿Cómo reprime China a los tibetanos?

Incentiva a los chinos a casarse con tibetanas, para apartarlas de su cultura. Prohíbe la lengua tibetana en las escuelas... Desde el 2009 se han inmolado a lo bonzo 132 tibetanos allí. Por defender su cultura se les encarcela y tortura hasta la invalidez o la muerte: ¡inmolarse es un mal menor!

¿Lo aprueba usted?

¡No! La vida es demasiado preciosa, mejor preservarla para protestar.

¿A cuántos tibetanos ha matado China?

La invasión y la represión han exterminado a un millón de tibetanos y destruido 6.000 monasterios, el 98% de los que había en 1950, asesinados sus monjes...

¿Afectó esa masacre a su familia?

Mi padre era un joven monje en el monasterio de Lithang: destruido por bombas chinas en 1956, se hizo guerrillero tibetano.

¿Matar no repugnaba a su fe budista?

Sí, pero era legítima defensa. Huyó a India. También mi madre, con 17 años, que se rompió una pierna en el camino... Acabaron cerca del Dalái Lama, mi padre como escolta.

¿Sucederá usted al Dalái Lama?

¡No! Es el decimocuarto Dalái Lama, y a su muerte se reencarnará en el decimoquinto.

Pues él ha declarado que podría ser el último Dalái Lama...

Ha declarado que no tiene por qué haber otro... ¡pero eso sólo lo decidirán tras su muerte los tibetanos budistas creyentes!

¿Quién localizará al nuevo Dalái Lama?

Es una función del Panchem Lama... El Dalái Lama señaló al nuevo Panchem Lama en 1989, era un niño de 5 años... ¡y China lo secuestró, junto a toda su familia!

Ahora tendría... 25 años: ¿dónde está?

¡Nadie lo sabe! Y el Gobierno chino nombró a otro Panchem Lama, un falsario, claro.

Así las cosas, el Gobierno chino elegirá al futuro Dalái Lama...

La atea China, que condena la religión como veneno... ¿buscará al líder religioso reencarnado? ¡Ja, ja, sería como si Fidel Castro decidiese elegir al futuro Papa católico!

¿Se siente apoyado en Europa?

No, veo que sus líderes políticos se incomodan ante mí, me evitan.

Por miedo cerval a China. claro.

Qué gran error: si le tienes miedo a alguien, ese alguien lo aprovechará en su beneficio. ¡No hay que temer a China! Yo no temo.

Pero China... tiene el dinero.

¿Y el dinero vale más que la libertad, igualdad, fraternidad, democracia y derechos humanos? Estudié en Europa y yo creo en esos valores..., ¡pero los líderes europeos ya no creen!: prefieren el dinero a la moral.

Pues tiene razón... ¿Cambiará algo en China con la revuelta de Hong Kong?

Esa gente que hoy se enfrenta a Pekín es rica, tiene dinero, ¡pero defiende la moral!: más libertad, democracia, derechos... El Gobierno chino les mataría a balazos si no estuviese la CNN delante... ¡Es un pulso importante, interesante! Veremos qué sucede...

¿Cuál es ahora su gran sueño?

¡Respirar cada mañana el aire fresco de Tíbet! Despertar en el país de mis padres, vivir con todos los tibetanos que quieran, orgullosos de nuestra identidad.

¿Expulsaría a los chinos de Tíbet?

¡No! Cada mañana, el Dalái Lama medita compasivamente: envía amor al enemigo y recoge su odio, y también se prepara para la otra vida... ¡Sólo así podrás vencer a tu enemigo, y sólo así podrás vencer a la muerte! De Su Santidad aprendo cada día...

Presente mis respetos a ese hombre.

De su parte... Él sabe bien que todo es vacío y nada es permanente, y se le nota.

20-X-14, V-M. Amela, lacontra/lavanguardia