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"La maldición de la inteligencia", Carmen Sanz

> dossier política educativa y superdotación <

Carmen Sanz Chacón, superdotada, psicóloga especialista en superdotados. Prefiero no dar mi edad. Nací en Fabero (León) y vivo en Madrid. Soy psicóloga clínica. Separada, tengo dos hijas y soy abuela. ¿Política? Ayudar a todos a desarrollar lo mejor de cada uno. Soy creyente no practicante. Fundé el centro y fundación El Mundo del Superdotado.

Baja autoestima. Eres un combinado de talentos y torpezas, y tan erróneo es alardear como avergonzarte. Lo aprendo de Carmen Sanz, que restaña la bajísima autoestima de muchos superdotados, acomplejados y fracasados, pues el éxito o el fracaso depende casi siempre de nuestra relación con los otros. Se trata de que cada don nos regale más felicidad que desgracia. Así lo intenta Sanz (Elmundodelsuperdotado.com) y lo explica en su libro La maldición de la inteligencia (Plataforma), un buen manual para padres, profesores y sanitarios que puede evitar que muchos niños superdotados sean indebidamente diagnosticados de trastornos psicopatológicos y conductuales.

Le preocupan los superdotados?

Sí, porque suelen pasarlo mal. Ser superdotados les reporta infelicidad. La inteligencia puede ser una maldición.

¿Por qué?

Una alta inteligencia te hace diferente, y eso acaba por apartarte de los demás.

¿Ha estudiado la cuestión?

La he vivido: soy superdotada.

Pues ya no sé si felicitarla.

A los 12 años, para no ser marginada por mis amigas, decidí sacar malas notas.

¿Y le fue bien?

No, porque vivía temiendo ser señalada como "lista repelente", ya que antes sacaba matrículas sin esforzarme. Al llegar a la universidad empecé a respirar.

Y a sacar buenas notas.

Había perdido el hábito de estudiar. Suspendí en primero. Pero remonté.

¿Cómo?

Estaba en Ingeniería y encontré a gente con mis mismos intereses, y eso, relacionarme con ellos, me estimuló.

¿Cuándo supo que era superdotada?

De niña no me hicieron tests. Lo verifiqué a los 30 años: me hice un test de inteligencia, por curiosidad: cociente intelectual de 168.

¿Muy alto?

Lo tiene una persona de cada mil. Y quise averiguarlo todo sobre la superdotación.

¿Y qué hizo?

Conocí a otros superdotados, escuché sus problemas, y estudié la carrera de Psicología, para ayudarles. Dejé mi puesto de alta ejecutiva en Telefónica para volcarme.

¿Y cómo ayuda a los superdotados?

Creé un método para recuperar autoestima y darles herramientas de integración social, de adultos. Y también enseñamos a los jóvenes superdotados a relacionarse.

Un ejemplo.

Les aconsejo que, aunque les aburra, miren la tele y se informen de banalidades, para poder mantener conversaciones, relacionarse, tener amigos, ligar...

¿A partir de qué cociente intelectual hay superdotación?

De 130. Pero un niño de 10 años con 120 ya puede tener problemas.

¿Cuántos superdotados hay?

Se estima que el 2% de la población: un millón de personas en España, y la gran mayoría no saben que son superdotados.

¿Qué indicios los delatan?

El niño superdotado es hipersensible, susceptible, despistado, hiperactivo mental, se aburre en clase, y en la ESO suele fracasar.

¿Y eso?

Nunca ha tenido que esforzarse para aprobar. Sin hábito de estudio, a los 12 años tropieza. Se siente patito feo, incomprendido, quizá ha sido vejado, criticado. Se aparta y aísla en la adolescencia, cuando aprendes habilidades sociales necesarias para la vida laboral y personal... Y su vida fracasa.

Cuénteme algún caso tratado.

Me emociona ver llegar a una persona de 40 años desesperada, tras un intento de suicidio, ayudarle ¡y ver que hoy es feliz!

La felicito.

Pero me apenan tantos que se quedan por el camino, porque hay bastantes suicidios.

"Soy superdotada", me ha declarado usted sin avergonzarse: ¿eso ayuda?

Sí, porque hay que salir del armario, sin vergüenza y sin vanidad. Es una característica que no te hace mejor ni peor. No debes ocultar ni tus defectos ni tus talentos.

Buen consejo.

Como ser rubio o moreno, alto o bajo, esto no es un mérito o demérito, es un rasgo.

¿Por qué nos sonroja la inteligencia?

En España somos muy dados a igualar por abajo. Pero la igualdad debiera ser de oportunidades, y cada cual con sus talentos. Yo no sé cantar, ¡pero no pido al que canta bien que no cante y se oculte! ¡Que cante!

¿Hay menos mujeres superdotadas?

Igual, pero nadie se ocupa en detectarlas, y además ellas tienen más habilidad emocional para enmascarar su inteligencia y parecer tontas, y así no asustar a los hombres.

Defina inteligencia.

Capacidad para resolver problemas y para aprender.

¿Una capacidad genética?

Sí en un 90%, y en un 10% depende del entorno, un margen que da mucho juego. Si hay un superdotado en la familia, ¡seguro que hay más! Y si los dos progenitores lo son, todos sus hijos lo serán.

¿A qué edad se puede detectar?

A partir de los tres años.

¿Qué habría que hacer entonces?

Permitirles acelerar cursos, que estén con niños mayores: se sentirán en su salsa. Y motivarlos. Y adiestrarlos en encajar críticas, superar frustraciones, e ir adiestrándolos en habilidades relacionales.

¿Con qué resultados?

Serán felices, y aprovecharíamos su creatividad: ¡el PIB de España se multiplicaría por tres!

Eso sería inteligente, sí.

Según James Flynn, la inteligencia de la humanidad aumenta tres puntos cada decenio: ¡aprendamos a disfrutarla!, a transmutar más inteligencia en más felicidad.

28-XI-14, Víctor-M. Amela, lacontra/lavanguardia