padres y maestros estamos consiguiendo una juventud (aún) más machista
Un paso hacia delante, dos hacia atrás. Mientras la población adulta parece que ha interiorizado la magnitud del problema de la violencia de género en todas sus facetas, nos encontramos con que los jóvenes tienen dificultades para reconocer los distintos tipos de maltrato; que un hombre insulte y pegue a una mujer, es maltrato, pero preguntarle mil veces por el móvil qué hace, con quién está, con quién habla o qué lleva puesto, no. Ni tampoco que le controle los horarios, impedirla que vea a sus amigos o, incluso, que trabaje.
Este es el preocupante escenario que dibuja el estudio Percepción social de la violencia de género en la adolescencia y la juventud, elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) por encargo de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, y coordinado por la socióloga Verónica de Miguel. Continuación de uno más amplio, este trabajo se centra en la respuesta de 2.457 hombres y mujeres de entre 15 y 29 años y de él se desprende datos tan paradójicos como que una juventud que conoce "perfectamente los instrumentos de sensibilización, asesoramiento y denuncia" de la violencia machista, el 33% considera como inevitable o aceptable en algunas circunstancias controlar los horarios de la pareja, impedir a la pareja que vea a su familia o amistades, no permitir que la pareja trabaje o estudie o decirle las cosas que puede o no puede hacer. Llama la atención el mayor porcentaje de rechazo entre la población en general (todas las edades), con un 71%, frente a los menores de 29 (68%).
Es inquietante que los jóvenes y adolescentes no interpreten el control excesivo como una manera de violencia, máxime cuando casi el 30% afirma conocer alguna víctima (lo que muestra lo extendido de esta lacra). Esta proporción es menor entre los 15 y 17 años (23%) y llega al 33% entre los 25 y los 29 años. La víctima suele ser en la mayoría de los casos una amiga (38%) o un familiar (26%).
Según este trabajo, en el 21% de los casos, la víctima es una menor de edad, porcentaje superior al de la población en general (12%). Este dato muestra, como ya lo han indicado estudios similares, que los jóvenes y, más en concreto, los menores no saben identificar con claridad qué es la violencia de género en toda su magnitud. Agentes de la Policía Nacional que acuden a los institutos para informar sobre esta materia ya han avisado de la falta de conocimiento que tienen los adolescentes, sobre todo, en lo que se refiere al uso de los smartphones. "Los chavales creen que controlar a su pareja a través del WhatsApp no está mal y que así muestran que las quieren; mientras que ellas piensan que esa persona se preocupa por ellas. No se dan cuenta de que es una cuestión de control y que eso está reñido con la libertad y la igualdad", señalan miembros de este grupo que trabaja en los centros educativos...
Sanidad y Educación han incluido contenidos obligatorios de igualdad en todas las etapas educativas. Un sistema muy cuestionado, sin embargo, ya que dependerá de la voluntad del profesorado tras la desaparición de la asignatura de Ciudadanía.
28-I-15, C. López, lavanguardia
