¿os acordáis de los 100.000 millones de "rescate" bancario que no nos tenían que costar nada a los contribuyentes?
Se acuerdan de las hipotecas que en realidad no valían nada y que fueron el detonante de la crisis financiera del 2008 en Estados Unidos? Pues bien, la agencia de calificación Standardv & Poor's (S&P) acaba de pactar con el Departamento de Justicia pagar una multa de 1.210 millones de euros por haber dado una nota máxima de fiabilidad a los valores avalados por estas hipotecas basura. S&P ya había pagado previamente 67 millones de euros por este motivo. El fiscal general de EE.UU. ha dicho que la agencia puso sus intereses por encima de los de los inversores, que confiaron en ella para comprar con sus ahorros bonos basura. Eso provocó miles de millones en pérdidas.
Pero S&P no ha sido la única en pagar. Hasta ahora los bancos norteamericanos abonaron unos 130.000 millones para responder de sus abusos con los productos hipotecarios que tanto daño han causado a la economía. El hecho de que, en casi todos los casos, se haya llegado a acuerdos extrajudiciales ha permitido que se haya eximido de responsabilidades a sus directivos. Es una pena, pero como mínimo los contribuyentes americanos han recuperado una parte del dineral que el Gobierno tuvo que inyectar en el sistema para evitar males mayores.
Aquí aún no tenemos muy claras lo que nos están costando las bromas bancarias con el ladrillo como cheque en blanco de tanta barra libre para sinvergüenzas. Van entre los 60.000 y los 100.000 millones de euros, según las fuentes. Los millones que no tenían que costar nada a los ciudadanos, ¿recuerdan?
Naturalmente, hay que añadir a esta fiesta algunos flecos insignificantes. Como por ejemplo hacerse cargo del desastre de la sobrevalorada salida a bolsa de Bankia: desde la compensación a los accionistas hasta las posibles demandas. Sobre unos 500 millones de nada. Tampoco sabemos qué pasará con los activos de los bancos rescatados, sobre todo pisos y casas invendibles, que la empresa pública Sareb está teóricamente intentando colocar en el mercado con resultados más bien pobres.
Quizá no lo han notado, pero mientras en Estados Unidos se recupera una parte del dinero público inyectado al sistema, aquí todos silban e intentan esconder las cuentas bajo las gruesas alfombras del poder. Y no se dejen engañar: las tarjetas black son muy vistosas y escandalosas. Pero en coches de lujo, compras en el Mercadona, helados y clubs las decenas de imputados sólo se gastaron poco más de 15 millones de euros. Y eso es sólo la cereza del pastel utilizada como distracción para que no veamos la tonelada de nata que hay justo debajo.
15-II-15, G. Serra, lavanguardia
