27S, elecciones autonómicas con resultado plebiscitario
Sobre el 27 de septiembre no hay nada escrito, pero no se puede descartar que la suma de Convergencia o como se llame, ERC, la CUP y la monja Forcades dé una mayoría suficiente para decir que Catalunya quiere volar sola. Si así fuese, el aviso está lanzado por Rajoy, que no ha cambiado: lluvia de recursos, frenazos legales, Constitucional a tope y tensión máxima con medios informativos coreando la autoridad. ¿Cuál sería la respuesta social al Gobierno del Estado? Ese sería el desafío de verdad, porque podrían verse los primeros asomos de insumisión. Ahí está el bidón de gasolina y el apocalipsis que divisa Rajoy de fractura social y política, incertidumbre, freno a la recuperación, negación de la pluralidad catalana y riesgos para la convivencia. Digámoslo claramente: poder popular contra fuerza de la legalidad.
Ante esa posibilidad, estoy seguro de que el señor Rajoy dice lo que dice porque está en su guión de presidente, pero no se engaña: las elecciones del 27-S, para ser legítimas, no pueden ser convocadas como plebiscitarias. Pero pueden dar un resultado plebiscitario. Y, si lo dan, un Parlament independentista corre el riesgo de cometer delito de sedición, pero tendría legitimidad política para reclamar lo que el pueblo pide al elegir a determinados partidos y candidatos. No existen argumentos democráticos para discutirlo por clara que sea la ley. Ese es el auténtico desafío.
20-VI-15, Fernando Ónega, lavanguardia
