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"Sánchez, el federalista", Francesc-Marc Álvaro

Pedro Sánchez, el mismo que ha empezado la precampaña electoral ante una bandera española de grandes dimensiones, ha dicho que pretende sacar adelante una reforma de la Constitución que represente la construcción de un modelo federal. A la hora de definir su objetivo, el líder del PSOE ha estado muy claro: "Una tercera vía entre el rupturismo independentista y el inmovilismo". Lástima que el socialismo español no lo hubiera pensado antes, por ejemplo cuando Pasqual Maragall invitaba a descubrir los valores del federalismo, siempre en medio del silencio glacial de la mayoría de dirigentes territoriales de la organización, salvo raras excepciones como el vasco Odón Elorza.

¿Por qué quiere vender federalismo hoy Pedro Sánchez? Nadie lo espera. No hay manifestaciones en España de gente que pida un sistema federal de Estado y, en cambio, hay grandes manifestaciones en Catalunya que piden otra cosa. Miremos la realidad de cara: no hay federalistas porque a la inmensa mayoría de la ciudadanía española el actual modelo autonómico (más o menos recentralizado y mal financiado) ya le va bien. El federalismo es un producto que no tiene demanda, es una palabra que muchos consideran incomprensible, esotérica, remota. Pere Navarro se atrevió a ponerla en unos carteles electorales y aquello fue como si la maldición de la momia hubiera fulminado al hombre que debía ordenar el socialismo catalán después de haber sido alcalde de Terrassa. Por cierto -y hablando de alcaldes- el ­reciente pacto de gobierno de Àngel Ros con C's quizás nos da pistas de la coloración exacta que pueda tener el federalismo de nuevo cuño del PSOE. La Paeria, laboratorio hispánico. Como dijo Groucho Marx, "estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros". En Lleida, hace mucho frío y mucho calor, eso puede servir de ­atenuante.

Sánchez se ha rodeado de expertos, entre los cuales hay algún académico catalán de reconocido prestigio. Pero una cosa son los documentos que elaboran los sabios y otra es la vida de los partidos, las estrategias, las tácticas, el marketing y el azar. Carme Chacón también tuvo uno o dos días federales y parece que no le sentaron bien. El ­federalismo es la respuesta a una pregunta que la sociedad española no se ha hecho todavía. Y no se la ha hecho porque, entre otras cosas, la transición no generó una cultura política ver­daderamente respetuosa con la plu­rinacionalidad del Estado. Dicho de otro modo: tuvimos autonomías, pero ningún Gobierno invirtió ni un cén­timo en explicar que los catalanes no hablan catalán para molestar, por ­poner un ejemplo. El federalismo como marca sin producto, un conjuro contra el coco secesionista. Sánchez llega tarde: mis tías, durante la Guerra Civil, iban a bailar al Centre Federal. Hoy en día, en aquel edificio, hay un Burger King.

10-VII-15, Francesc-Marc Álvaro, lavanguardia