hecha la ley (electoral), hecha la trampa (democrática)
...Pero la principal novedad esbozada es la reforma de la ley electoral que el PP llevará a las elecciones, y que expuso el portavoz adjunto del Grupo Popular en el Congreso y experto en la ley electoral, José Antonio Bermúdez de Castro. Retomando la iniciativa que en su día planteó el PP para las elecciones autonómicas, de primar a los partidos más votados, para garantizar la estabilidad, Bermúdez de Castro la amplió a las elecciones generales con la introducción de una prima de gobernabilidad, un sistema que conceda escaños a quien gane las elecciones generales y asegurar así que llegue al Gobierno.
El PP subrayó ayer que mediante esa fórmula el primer ministro griego, Alexis Tsipras, consiguió la estabilidad parlamentaria que tanto se ha valorado: "Por qué cuando gana Siriza hace seis meses y le dan 50 escaños de prima por mayoría, los dirigentes de izquierda empiezan a decir que había llegado la esperanza del cambio a Europa, y cuando proponemos lo mismo para las elecciones locales nos dicen que queremos dar un golpe de estado institucional?", preguntó.
Esta fórmula consigue la estabilidad gubernamental a base de primar al partido más votado, pero además, el PP plantea otra reforma, con el fin de que los restos no beneficien a los partidos más pequeños, en especial a los nacionalistas. Consiste en cambiar la distribución de los restos electorales provinciales, creando una bolsa de entre 15 y 20 escaños que se distribuirían entre los partidos que acumularan más restos. Lo que serviría, dijo Bermúdez de Castro, "para contrarrestar la queja de algunas fuerzas políticas del desequilibrio entre la representación que logran los partidos nacionales y los que se presentan únicamente en un territorio", en alusión a los partidos nacionalistas.
Pero además, el PP retomará en su programa la propuesta para las elecciones municipales que garantice que gobierne el partido más votado. Sería alcalde quien obtenga la mayoría absoluta. Si no, quien logre el 35 por ciento de los votos, con una diferencia de 5 puntos sobre el segundo. Si nadie consiguiera ese porcentaje de voto, se iría a una segunda vuelta, a la que pasarían los partidos que obtuvieran un 15% de los votos. Sería elegido alcalde, en esa segunda vuelta, el que obtuviera el 40 por ciento o el que gane por 7 puntos al segundo. Si nadie lo logra, se repartirán como hasta ahora y habrá que llegar a acuerdos para elegir alcalde.
Con esta fórmula, destacó Bermúdez de Castro, se aúna la propuesta que hizo en su día el PP, con la petición del PSOE de que se incluyera una segunda vuelta para elegir alcalde.
11-VII-15, C. del Riego, lavanguardia
