Amnistía Internacional defiende despenalizar la prostitución

Amnesty clarifie: décriminaliser la prostitution, pas le proxénétismeLa organización Amnistía Internacional (AI) ha aprobado un plan para promover la despenalización de la prostitución en el mundo. Lo hizo el martes, en la reunión del Consejo Internacional celebrada en Dublín. Allí defendieron que la venta de sexo "es un trabajo" y las personas que se dedican a ello merecen la misma protección laboral y jurídica que cualquier otro empleado. "Nuestra intención es proteger los derechos humanos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales", señaló Salil Shetty, secretario general de AI en un comunicado.

La nueva campaña de Amnistía ha abierto un fuerte debate entre colectivos feministas y gobiernos, y de momento ha conseguido más críticas que apoyos. Los primeros en movilizarse han sido los grupos feministas anglosajones, que mayoritariamente se oponen a la propuesta. Estos sostienen que AI no ataja el problema de fondo, que es el motivo por el que una mujer llega a prostituirse -la trata de blancas, las desigualdades de género, los patrones de comportamiento machistas...-, y contribuye a perpetuar un tipo de explotación . Incluso actrices de Hollywood como Meryl Streep o Emma Thompson han decidido hacer presión en contra de la iniciativa de AI.

La cuestión de si la prostitución es un empleo o es una explotación, de si debe prohibirse o regularse, sigue abierta en muchos países. AI sostiene que las mujeres que se prostituyen (porque básicamente son mujeres) corren peligro y merecen protección legal para evitar abusos, como violaciones o violencia física. "Si tienen reconocidos sus derechos, si despenalizamos su trabajo, les damos un mayor control para actuar de manera independiente, autoorganizarse en cooperativas informales y controlar su propio entorno de trabajo", defiende el documento de la organización. La oenegé se refiere en especial, dice, a los países en los que las prostitutas sufren abusos "incluso por parte de la policía". Donde prostituirse es ilegal, insisten, las mujeres están "desprotegidas" y no se atreven a denunciar delitos o pedir ayuda. "La desigualdad de género y la discriminación pueden influir enormemente en que una mujer se dedique al trabajo sexual, pero utilizar leyes penales y prácticas policiales que hagan su vida menos segura no es la respuesta a este problema", añaden.

AI no analiza la cantidad de mujeres que ejercen la prostitución bajo coacciones o por decisión propia. Sí insiste en que su propuesta se dirige "a los trabajadores y trabajadoras sexuales voluntarios", no a las que son obligadas a ello. "Condenamos la trata de personas", añaden, y defienden que se luche judicialmente contra ella. Es más, incluso aseguran que la despenalización de la prostitución contribuirá a abordar el tráfico de seres humanos: "cuando el trabajo sexual se despenaliza, los trabajadores y trabajadoras sexuales son más capaces de agruparse y reclamar sus derechos, para lograr mejores estándares y condiciones de trabajo y una mayor supervisión del sexo comercial y de la posible trata de personas". No hablan de legalizar, sino de dar cobertura jurídica.

Se muestran además en contra del modelo sueco que persigue al proxeneta y al cliente y considera que la compra de sexo atenta contra los derechos humanos. En España, un trabajo de la asociación de mujeres juristas Themis estima que el 95% de las prostitutas ejercen bajo amenazas y en situación de "auténtica esclavitud". El 90% de las mujeres que ejercen en el país son inmigrantes.

13-VIII-15, lavanguardia