necesaria euroliga libre del parasitismo de los Gobiernos, del Estado

Resultat d'imatges de euroleague devotionHan pasado ya quince años desde que los mejores clubs de Europa decidieron escindirse de la FIBA y crear su propia competición, la Euroliga, controlada por ellos mismos en una decisión inaudita en el deporte profesional. Desde entonces el deseo de la Federación Internacional ha sido recuperar el control de la mejor competición continental de clubs y en los últimos meses se han producido movimientos en este sentido, aunque la unión de todos los clubs implicados en el proyecto Euroliga se mantiene firme en este momento. Jordi Bertomeu, director ejecutivo de la Euroliga, anunció ayer un aumento del dinero destinado a los clubs participantes en la edición que mañana comienza con el partido Pinar Karsiyaka-Barcelona Lassa. Así, si el campeón del 2015, el Real Madrid, se embolsó 350.000 euros por ganar en la final four madrileña, en Berlín 2016 esta cifra ascenderá hasta el millón de euros. Asimismo, el formato de liga abierta de todos contra todos está próximo.

14-X-15, lavanguardia

Resultat d'imatges de euroleague devotionEl 30 de mayo del 2000 la noticia merecía un lugar destacado en la portada de La Vanguardia: "Los grandes clubs de baloncesto dejan la FIBA y crean su propia Euroliga". Quince años después, esa revolución en el deporte profesional europeo -que no tiene parangón, porque la UEFA fue mucho más dúctil que la FIBA y frenó con sus concesiones la que quiso emprender el fútbol- sigue plenamente vigente. Y no se detiene. La próxima temporada la Euroliga será una verdadera Liga Europea con todas las condiciones: la jugarán todos contra todos, sin divisiones por grupos.

Más que los propios clubs, fue la FIBA la responsable, muy a su pesar, del gran cambio. Primero, por su intención de quedarse con los derechos de televisión y publicidad de la máxima competición europea, como Salvador Alemany, a la sazón responsable del baloncesto del FC Barcelona, advirtió en febrero de aquel 2000 a Eduardo Portela y Jordi Bertomeu (respectivamente presidente y hombre para todo de la ULEB, Unión de Ligas Europeas de Baloncesto, que agrupaba entonces a las de España, Italia, Francia y Grecia) cuando estaban a punto de volar a Atenas para una reunión de este organismo. Allí quedó claro que los clubs no estaban dispuestos a perder esos derechos. Un ejemplo: la FIBA les ofrecía 20 millones de dólares (17,5 millones de euros), de los que ella se quedaba un 20%, por los derechos de TV; ahora ganan 31 millones de euros.

Aun así, los clubs querían negociar. Pero cuando en abril Portela y Bertomeu acudieron al despacho de Borislav Stankovic (entonces todopoderoso secretario general de la FIBA) en Munich, este no quiso saber nada del asunto. Su extemporánea reacción fue la espoleta de la ruptura local, que se oficializó el 29 de mayo, precisamente en Barcelona. En octubre de aquel año comenzaba la primera Euroliga. Sin final four, con playoffs hasta el final, error subsanado al año siguiente. Y es curioso que fueran los clubs quienes pudieron registrar tal nombre, que es de dominio público y por tanto exigía asociarlo a un logotipo, como ellos hicieron, mientras que laFIBA tenía que llamar Suproliga a su competición paralela, que tan sólo tuvo un año de vida.

Dos momentos clave. En el 2005, la Euroliga se separó de Telefónica y creó una empresa propia para comercializar sus derechos. Era perder dinero a corto plazo, pero ganar libertad para tomar decisiones y, en definitiva, conocer el valor real de mercado del producto. En el 2012, los dieciséis equipos de la segunda fase, el top 16, se dividieron en dos grupos de ocho en lugar de cuatro de cuatro, medida que aumentó el número de enfrentamientos entre los mejores y, consecuentemente, el nivel y el interés de la competición. Era el penúltimo paso hacia el objetivo final, que ya está muy cercano.

Ahí están la mejoría del nivel del juego y del arbitraje; en definitiva, de la seriedad del torneo. Y el aumento de espectadores en directo y por televisión. Pero, por encima de todo eso, la base del gran cambio es que los grandes clubs europeos han pasado de limitarse a competir a aprender a trabajar juntos en defensa de sus intereses. Ese es el gran éxito, con el punto débil de no haber conseguido llevar a la élite a los de Francia y sobre todo Inglaterra (sí en buena medida a los equipos de Alemania) y un problema próximo bien definido: la intención de la FIBA de reservar fechas en mitad de la temporada para partidos de selecciones, a partir de noviembre del 2017. La NBA ya ha dejado claro que no liberará a sus jugadores. "En las actuales circunstancias, la Euroliga tampoco", afirma Bertomeu. "Hemos planteado dos alternativas a la FIBA y ni nos han contestado. Hay tiempo; lo que no hay es voluntad por parte de la FIBA".

14-X-15, J.A. Casanova, lavanguardia