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"Lo que está pervertido es nuestro sistema de partidos", Jesús Villegas

entrevista a Jesús Villegas, juez, secretario general de la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial

Le costó llegar a juez?

Aprobé a la tercera, tras cinco años de encierro opositor. Me enviaron a Pozoblanco y después a Getxo y Bilbao, donde fui juez con escolta siete años.

¿Tuvo miedo o sólo fue un engorro?

La verdad es que fue agradable: alquilé una casa grande y tranquila; la llené de libros y me dediqué a lo que más me gusta después de ser juez: leer y escribir. Fui solterón feliz hasta que en un curso conocí a mi mujer, Patricia, también juez.

Enhorabuena.

Y ahora somos dos magistrados que leen y escriben en Guadalajara, donde soy juez decano, porque yo no tenía tan buen escalafón como Patricia para ejercer en Madrid, de donde es ella.

¿Por qué hay tanto político imputado?

Hay cientos, cierto, por eso está claro que no es que nuestros políticos sean especialmente perversos, sino que a lo que nos enfrentamos es a una corrupción sistémica: lo que está pervertido es nuestro sistema de partidos.

Ustedes en el fondo lo juzgan cada vez que juzgan a una trama como la valenciana.

Pero no podemos enmendarlo nosotros solos. Mire, podemos investigar, enjuiciar y condenar a muchos corruptos, pero por muchos que investiguemos el sistema genera aún más. Así que lo que necesitamos investigar, juzgar y reformar es el sistema. Y ya.

¿Su hipótesis de partida?

Que los partidos se han convertido en máquinas clientelistas que para financiarse y ganar campañas necesitan redes de comisionistas. Si algún militante se niega a consentirlas, es marginado. Así que, por muchos corruptos que enjuiciemos, este sistema siempre generará más.

¿Y el sistema judicial se ve contaminado?

Ya lo está. El actual sistema judicial subordina los jueces a los políticos y no respeta la división de poderes, que es el pilar de la democracia. Pese a esa subordinación del sistema, la inmensa mayoría de los jueces han preservado su independencia. Y quiero defender hoy a uno.

Adelante.

Las declaraciones de Esperanza Aguirre contra el juez Eloy Velasco son otra prueba de que algunos políticos no respetan la democracia, porque no respetan la división de poderes.

Algunos jueces son lentos: hay sentencias que esperamos hace más de una década.

Por eso necesitamos reformas y aplicarlas para ganar agilidad. Pero sea cual sea la sentencia, la carrera de un político del que se demuestra que ha cobrado a cambio de favores está acabada.

Eso lo dice usted, pero no siempre lo han dicho las urnas.

Es que esta ya no es una historia de buenos y malos, sino el cuento de un sistema malo en el que los partidos políticos han invadido todos los ámbitos de la vida pública y las instituciones mucho más allá de lo que preveía la Constitución y es aconsejable para nuestra democracia.

¿Cómo gobiernan políticos a jueces?

Nuestra justicia está hoy afectada de un sistema clientelar. El CGPJ, cuyos miembros son elegidos por los partidos políticos, decide desde si me concede un permiso a si me abre una inspección; me suspende de empleo y sueldo, o me aparta de la carrera. Eso es intimidatorio.

¿Y lo permite la Constitución?

La Constitución no lo permite y, de hecho, hasta 1985 los jueces elegíamos a nuestros representantes –la mitad– en el CGPJ, y la Cortes designaban la otra mitad. Pero, en 1985, la enmienda Bandrés logró que todo el gobierno de los jueces lo elijan sólo los políticos.

¿Esa enmienda era constitucional?

No, pero el Tribunal Constitucional la admitió en una sentencia errónea en la que admitía que el nuevo sistema era peligroso, aunque en lugar de enmendarlo sermoneaba a los partidos políticos para que no abusaran de su nuevo poder.

¿Abusaron?

Del todo: la elección del CGPJ se ha convertido en un cambalache entre partidos y se filtran a la prensa los nombres de los presidentes de los grandes tribunales antes incluso de que los elijan los vocales. Hoy los partidos negocian y eligen al presidente del Supremo y del CGPJ...

Y al del Constitucional.

Esos ya es que ni son jueces, son magistrados. El Constitucional está tan desprestigiado que no es capaz de cumplir las funciones que le asigna la Constitución. Para empezar, su presidente tiene carnet de partido.

No parece garantía de imparcialidad.

Esa sensación generalizada de que a los jefes de los jueces los eligen los partidos ha contribuido a la sensación de impunidad de los poderosos que lastra a nuestras instituciones.

¿Cree que tiene solución?

Estamos en un tiempo nuevo en el que vamos a repensar nuestro sistema y el judicial, estoy seguro, que también será reformado con el amplio consenso que necesita...

...¿Por los partidos? ¿Qué incentivos tienen para renunciar a ese poder?

Pues que también están hartos, porque tal vez se beneficien de él a veces, pero lo sufren cuando están en la oposición. Una mayoría de legisladores querrían volver al equilibrio de poderes previsto por la Constitución.

¿Cómo lo restablecerían ustedes?

La mitad del CGPJ deberían elegirlo directamente los 5.000 jueces españoles, y la otra los representantes de los ciudadanos. Deberían ser todos los jueces quienes votaran y no a través de las asociaciones de jueces, ya que todas tienen orientación ideológica.

16-II-16, Lluís Amiguet, lacontra/lavanguardia