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"Caca de la vaca", Thomas Rippel

Thomas Rippel, granjero biosostenible. Tengo 27 años. Nací en Baden (Austria) y vivo en mi granja en Zug (Suiza). Soy granjero. Estoy casado y todavía no tenemos hijos. ¿ Política? Soy conservador. Observo un gran mandamiento: respetar al máximo a la naturaleza. La ganadería industrial actual es insostenible.

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Sí, vivo de mis cultivos y de algunos animales.

...biosostenible.

Porque no esquilmo la naturaleza: mi granja no contamina aguas ni empobrece tierras.

¿Y las restantes granjas?

La mayoría no son sostenibles porque nos cuestan más de lo que nos dan.

¿Nos cuestan? ¿Qué quiere decir?

El coste del estropicio que infligen a la naturaleza supera el beneficio que dan, es irreparable: ¡el daño de esa agricultura y ganadería es insostenible para el planeta!

¿Puede aportar datos?

Una vaca proporciona al granjero 2.000 euros de beneficio, pero ¿cuánto cuesta el daño medioambiental que causó criarla? ¡10.000 euros! Así que no sale a cuenta si queremos seguir viviendo en este planeta.

¿Cómo calcula ese coste?

Eso es lo que cuesta evitar la contaminación y daños por criar esa vaca al modo industrial, con piensos procesados y sin reciclar sus heces.

¿Cómo deberíamos criarla, pues?

Como nuestros abuelos hacían y como hacemos en las granjas biosostenibles: alimentándolas con pastos de nuestros campos y reciclando sus heces para abonarlos.

¿Podremos criar así tantas vacas como ahora?

No. Pero nos sobra la mitad de los 500 millones de vacas actuales en el planeta. ¡No necesitamos tanta carne! Ingerimos el doble de carne de lo saludable. Con la mitad estaríamos más sanos nosotros, ¡y la naturaleza!

¿Qué propone para lograrlo?

Si los gobiernos gravasen con más tasas a los granjeros no sostenibles y nos desgravasen a los sostenibles, ¡todo sería más razonable!

¿Seguro?

Sí. El precio de mercado de la carne biosostenible y saludable se igualaría al precio de la actual carne insostenible e insalubre.

Pero... por la banda alta, ¿verdad?

Sí, y así consumirías menos carne, más saludable y sin daños al medio ambiente. ¿No es eso más razonable que tener tanta carne barata, dudosa y contaminante, lo que a la larga nos saldrá más caro? ¡Mucho más caro!

¿Le preocupan los pedos de las vacas?

No, vaya chorrada. El metano que generan se degrada en una docena de años, no es una amenaza crítica para la atmósfera y el medio ambiente... si cuidamos bien de la tierra.

¿La tierra de los campos?

Sí. Usando fertilizantes y pesticidas sintéticos, empobrecemos la tierra, y así no podrá retener el carbono, que por eso queda libre en la atmósfera como CO2.

Causante del efecto invernadero.

Más dañino que el metano. ¡Rechacemos los fertilizantes químicos y recuperemos los abonos orgánicos!

¿Qué debería hacer una granja para ser biosostenible de verdad?

Tener una tierra ricamente abonada y sana con sus bacterias y vida, lo que garantiza ­salud al aire y al agua, a los animales y a nosotros.

Una agricultura biosostenible ¿podría alimentar a 7.000 millones de humanos?

Sí. Todos tendrían a mano alimentos saludables, estacionales y de proximidad.

Pero no frutas exóticas del otro extremo del mundo.

Eso contamina y no es sostenible. ¿De verdad creemos que merece la pena?

¿Es optimista acerca de sus pro­puestas?

¡Sí! En Suiza, la producción biosostenible de soja, maíz y patata ya iguala a la convencional, y con el trigo estamos en el 20%.

¿Y en ganadería?

Ya criamos de modo biosostenible el 90% de los pollos, la mitad de los cerdos y el 20% de las vacas.

Vamos bien, ¿no?

Todavía no, mientras permitamos aberraciones como las de los Emiratos Árabes: hay allí una graja que cría ¡30.000 vacas! con aire acondicionado, piensos y forrajes importados de California...

¿Cómo se metió usted a granjero?

Adoro China, mi novia es china, y allí estudié Económicas, para ser empresario. Vivíamos en una urbe, muy contaminada, comía mal... Y caí enfermo. ¡Todo me sentaba mal! Me sentía cada día peor, y entré en una depresión.

Qué cuadro.

Una amiga tenía una granja en Suiza y me fui una temporada. Ese me salvó la vida.

¿Qué pasó?

Aire limpio, sol, agua pura, ciclos naturales, comida sana, trabajo duro durante el día y descanso profundo durante la noche... ¡Me curé de todos mis males!

¿Era una granja biosostenible?

Sí, y empecé a indagar sobre la cuestión. Hoy tengo mi granja y sé que es mi camino y el de la humanidad si queremos un futuro en esta tierra. Y aún más: estas granjas serán también centros de salud.

¿Sí?

Personas dolientes del cuerpo y del alma podrán recuperar sus vidas religándose ahí con los ciclos de la naturaleza, los animales, las plantas, la tierra: ¡eso te sana de todo!

Rippel es granjero último modelo, lo que significa... como lo fueron nuestros antepasados. Aunque ahora con conocimiento de causa. Y con una misión: que cada día sea más fácil encontrar lo que llama “carne feliz”, es decir, de animales crecidos en granjas biosostenibles y no en lo que llama “criaderos” actuales. Promueve las granjas con campos sin pesticidas ni fertilizantes sintéticos, abonados con caca de vaca, que surtan de trébol y hierba a sus ganados y rindan cosechas orgánicas. Rippel ha ganado la beca WWF-Suiza de fomento de la biodiversidad (Nosetotail.ch) y ha impartido una charla en el Espai Mazda de Barcelona para granjeros inquietos (SwissBiofarmer.com)

23-IV-16, V-M. Amela, lacontra/lavanguardia