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se pueden consultar los papeles de Stalin, pero no los de Franco

Angel Viñas ha publicado libros de cabecera sobre la República y la Guerra Civil. Es ya un clásico El oro de Moscú (Grijalbo, 1979), trabajo que rompió moldes y que amplió en una de sus obras que forman parte de una trilogía imprescindible: La soledad de la República. (Crítica, 2006), El escudo de la República: el oro de España, la apuesta soviética y los hechos de mayo de 1937, (Crítica, 2007) y El honor de la República, (Crítica, 2008). Como historiador, batalla contra la indocumentada historiografía neofranquista, tanto a solas, como en colaboración con otros historiadores ( Los mitos del 18 de julio, Crítica 2013) y ha sido el primero en pulverizar, con datos, la imagen del Franco íntegro y honrado. En su último libro, La otra cara del Caudillo (Crítica, 2015), nos lo descubre como lo que en realidad fue: un dictador corrupto. Estas son sus opiniones sobre el 80 aniversario del inicio de la Guerra Civil en una entrevista telefónica a La Vanguardia desde Bruselas.

Resultat d'imatges de fundacion francisco franco¿Siguen teniendo problemas los historiadores para investigar en los archivos?

No conozco todos los archivos, conozco unos cuantos sobre los temas que a mí más me interesan, los relacionados con Exteriores y Defensa, esencialmente. Si preguntan a otros historiadores les dirán otras cosas horrendas. Es una vergüenza extraordinaria que en España se siga impidiendo acceder a documentación militar sobre la Guerra Civil.

Los archivos de Exteriores, ¿son de fácil consulta?

Se pueden consultar en el Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares. Ahora bien, quien hace la ley, hace la trampa. El ministro García Margallo, en su sabiduría, mandó unos 30.000 legajos al archivo, pero no mandó un solo funcionario. Imagínese usted la cara que habrá puesto el director del archivo.

¿Cuál es el problema con los archivos de Defensa?

Carme Chacón preparó una desclasificación masiva de unos 10.000 expedientes. Para ello, se basó en los resultados del trabajo de varios años de una comisión mixta de archiveros, militares e historiadores. Chacón quiso hacer una desclasificación masiva que no afectaba a la defensa nacional, ni al honor ni a la integridad de las personas, y que no revelaba secretos de Estado, pero que tiene un interés histórico. Pero al final no los desclasificó y no sé la razón. Lo que sí está claro es que el ministro Morenés no ha querido desclasificarlos.

¿Por qué?

Ángel Viñas lamenta el poco interés que les merece en general a los políticos la apertura de archivos Ángel Viñas lamenta el poco interés que les merece en general a los políticos la apertura de archivos

El ministro ha utilizado argumentos grotescos, por decirlo de una manera elegante. Dice, por ejemplo, que “nos puede crear problemas con nuestros amigos”. ¿Con qué amigos? ¿Con la Alemania nazi? ¿Con la Italia de Mussolini? ¿Con la Francia de Vichy? ¿Con el Reino Unido, que desclasifica masivamente sus papeles? ¿Con los Estados Unidos? La segunda razón que ha dado es decir que las Fuerzas Armadas no están para estos temas. Hombre, ¡menos mal! Imagínese que nuestro aparato armado estuviera dedicado a la tarea de analizar papeles. Eso ya lo hizo una comisión. E hizo su propuesta. Y el ministro debe decir sí o no; pero si dice que no, lo debe explicar.

Y en los archivos policiales, ¿cuál es la situación?

Hay muchas dificultades. Un amigo mío ya ha fallecido, el profesor Julio Aróstegui, trató por todos los medios de entrar en archivos del ministerio del Interior y no lo consiguió.

¿Por qué tantas dificultades?

A los gobiernos de este país, en general, les cuesta abrir archivos. También es verdad que desde el año 76 o 77 ha habido a una gran tendencia a abrirlos, pero sin medios. Lo que no se había dado nunca es que un gobierno, en este caso el del señor Rajoy, hoy en funciones, paralice la desclasificación. Eso no pasó ni siquiera en los gobiernos Aznar.

¿Y los archivos de Franco están...?

Este es otro tema. Los archivos de Franco no son, de entrada, los de la Fundación Francisco Franco. Los papeles de Franco no los ha visto ni Dios. Son unos papeles que tiene la familia, como los de Serrano Suñer. Resulta que se pueden ver los papeles de Stalin o de Mussolini, pero no se pueden ver los de Franco. Yo utilizo una fórmula que es inglesa, cuya autoría desconozco: un país que no respeta sus archivos no se respeta a sí mismo. España es un país, o el Estado español es un Estado, que no se respeta a sí mismo. Punto.

Una de las controversias es la represión en uno y otro bando...

Lo importante es saber cómo se hizo la represión y, sobre todo, por qué. Sabemos dos cosas clarísimas. La violencia republicana fue espontánea. Al pueblo se le dan las armas y el pueblo se lanza a matar; y eso es innegable. Y mata durante unos cinco o seis meses del año 36 a más de 40.000 personas. Ahora bien, en la zona franquista la violencia forma parte integrante del plan. ¿Por qué? Porque los militares saben que había que hacer dos cosas. Primero, descabezar a las organizaciones del Frente Popular: partidos, sindicatos, corporaciones municipales, gobiernos civiles... Hay que resquebrajarlas, hay que liquidar a sus dirigentes. En segundo lugar, hay que amedrentar al pueblo, tenga armas o no. El pueblo es el enemigo. Tienen que hacer un sajo; es como meter un cuchillo caliente en un bote de mantequilla. Es un sajo sangriento en la masa, en el pueblo amedrentado. Una represión controlada por los militares, que arman a las “guardias cívicas”, que es el término que utilizaba Mola en sus escritos. Es decir, civiles de derechas, muchos de ellos falangistas, que hacen los trabajos sucios, de la retaguardia, junto a la Guardia Civil. A partir de febrero del 37, tras haber aniquilado a muchísimas gente y tener al pueblo totalmente amedrentado, entonces se pasa a una violencia reglada, es decir a los consejos de guerra, que son absolutamente ilegales y que están muy estudiados aunque aún queda mucho por estudiar.

17-VII-16, J. Playà Maset/B. Felip, lavanguardia