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Juegos Olímpicos: la discriminación por testosterona

Resultat d'imatges de caster semenyaToo fast to be a woman? ¿Demasiado rápida para ser una mujer? Hace un par de años, la BBC nos presentaba la historia de Caster Semenya (25). Nadie se queda indiferente ante esta mujer. Tiene la voz de un hombre, las espaldas de un hombre, el rostro de un hombre. En apariencia, vista desde fuera, es más alta, más fuerte, más resistente y más rápida que cualquier otra ochocentista.

Y ella insiste: ­Soy una mujer. Llevamos seis años con este debate. Y ella lo sufre. Su abuela dice que la niña siempre fue su niña. Fue así desde que nació en Limpopo. Tierras del oro en Sudáfrica. Toda la familia vivía allí. También la abuela. A la niña le gustaban las muñecas, pero también le gustaba correr. Esto último se le daba muy bien. Hoy es una celebridad atlética en su Sudáfrica. No es poco. De ahí salen Van Niekerk y Pistorius.

La BBC no se cuestiona su feminidad porque sí. Lo hace porque se lo ha planteado la IAAF. Cuando ganó los Mundiales de Berlín, en el 2009, Semenya apenas tenía 19 años. Fue una irrupción fabulosa. Y controvertida, también controvertida. Un bulo empezó a correr por las entrañas del Estadio Olímpico en cuanto la vieron pasar por la zona mixta. Muchos la mirabandesconfiados.Definitivamente, parecía un hombre. La IAAF abrió el debate y penetramos en un escenario oscuro. Le pidió una prueba de feminidad, un ejercicio humillante. Debía desnudarse ante un grupo de científicos. De aquel ejercicio salió malparada. La ciencia concluyó que generaba tres veces más testosterona que una mujer. "Esa característica le da ventaja ante sus rivales. Multiplica lapotenciamuscular,retrasalaaparición del ácido láctico", dijo.

Le retiraron la licencia por once meses. Estuvo suspendida hasta que una nueva comisión médica del atletismo internacional le reabrió la puerta: certificó "su idoneidad para competir en la categoría femenina". Lo hizo tras haberle dado un nombre a todo aquello. Semenya padecía una suerte de hiperandrogenismo. Podría competir, siempre y cuando redujera el nivel de testosterona a 10 nmol/l. ­Para ella fue demoledor. Su rendimiento decreció al instante ­dice Jordán Santos, doctor en Biología. Sin embargo, en el 2015, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) eliminó el límite de 10 nmol/l. Y Semenya reapareció en escena, tan fuerte como antes. Ayer pasó la primera ronda. Hay quien la ve batiendo la plusmarca de Kratochvilova. Es de 1983. En aquel entonces no había prueba de sexo que valiera.

18-VIII-16, S. Heredia, lavanguardia