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la subida de los intereses agravará la irretornable Deuda Pública española

La impaciencia alemana con la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), de bajos tipos de interés y compras masivas de deuda, 80.000 millones de euros mensuales, crece por momentos. El desenlace de esta disputa entre Mario Draghi, el jefe del BCE, y las elites económicas alemanas, es de crucial importancia para las economías del sur de Europa, y en especial para la española.

Ayer coincidieron las quejas contra el BCE por parte del Consejo de asesores económicos del Gobierno, los llamados cinco sabios, y el economista jefe del atribulado Deutsche Bank, David Folkerts-Landau.

Los primeros sentenciaron que “la continuidad de la expansión cuantitativa ( quantitative easing) y los consiguientes bajos tipos de interés ya no son apropiados ni para la eurozona ni para Alemania”. Para los asesores de la cancillera Angela Merkel, la actual política monetaria no facilita “las reformas estructurales que son necesarias para facilitar más flexibilidad laboral y de precios y el aumento de la movilidad laboral”. Un inquietante mensaje para una amplia área de la eurozona, especialmente en el sur.

Más duro aún es el diagnóstico del economista del Deutsche Bank: “La verdad es que desde que Draghi dijo que haría lo que fuese necesario para salvar el euro (“whatever it takes”) en el 2012, la eurozona apenas ha crecido, ha ofrecido el peor balance del mercado laboral entre los países industrializados, con tasas de paro de doble dígito, más del 20% de paro entre los jóvenes, insostenibles niveles de deuda, y tasas de inflación muy por debajo del propio objetivo del banco central”. Peor imposible a su juicio.

Es evidente que para la cuenta de resultados de su banco, y para el conjunto del sector en Alemania y la eurozona, la subida de los tipos de interés sería una muy buena noticia. También para los ahorradores, aunque estos son más anónimos. Las grandes empresas alemanas, que ya no son tan invisibles para el poder político, acumulan unos 455.000 millones de euros ( The Wall Street Journal del 25 de octubre) para los que no tienen incentivos de inversión ni obtienen beneficios como simples depósitos ban­carios.

Parece que en la economía hegemónica de la eurozona se está formando la tormenta perfecta contra los bajos tipos de interés. Su fortaleza le permite pensar en soluciones individuales, por eso los mecanismos de solidaridad tienen mala prensa. Y por eso también el BCE es tan débil, no en vano le costó más de dos años intervenir contra la crisis del euro.

Para la economía española el problema es que con una deuda pública del 100% del PIB, superior a 1,1 billones de euros, cualquier aumento de los tipos de interés sería desastroso. Ahora, la factura es de 30.000 millones anuales.

3-XI-16, M. Pérez, lavanguardia