caso Garzón: la España carpetovetónica inasequible al desaliento

- HRW: proceso a Garzón supone amenaza para Derechos Humanos 
- ignominiosa imagen de la Justicia española ante el mundo 
- la Fiscalia procura mantener la dignidad judicial española 
- la, aún pendiente, Transición Democrática del Poder Judicial (Garzón, Castro...)

nota informativa Baltasar Garzón: http://ow.ly/1hgftz

Garzón, el hombre que veía amanecer -como le calificaba una famosa biografía periodística-, que persiguió con igual tenacidad a la llamada X de los GAL, al terrorismo de ETA y sus aparatos políticos -que consiguió desmantelar-, a las redes del narcotráfico, los crímenes de Pinochet o la represión franquista, ha acabado atrapado en la red de Gürtel, la trama de corrupción supuestamente vinculada a cargos del PP. Los argumentos de la acusación, ejercida por dos cabecillas de la trama actualmente en prisión, Francisco Correa y Pablo Crespo, y su abogado, Ignacio Peláez, a quién también se vincula con un miembro de la red corrupta, han sido estimados con creces por el Supremo en una sentencia durísima. En cambio, el fallo desestima los argumentos de la defensa y la Fiscalía, que consideró las escuchas acordes a derecho en virtud de la gravedad de los hechos investigados...

El régimen jurídico español es extremadamente garantista respecto a la protección del derecho constitucional a la defensa. Por ello, y pese que ha habido algunas excepciones, la grabación de comunicaciones en prisión a los implicados en una investigación judicial se circunscribe a asuntos como el terrorismo, en que se ha observado repetidamente la colaboración delictiva entre los abogados y sus clientes. Garzón ordenó las escuchas convencido de que los letrados de Gürtel estaban facilitando a los cabecillas de la trama el blanqueo de dinero supuestamente obtenido a través de contrataciones intermediadas por cargos del PP. Pero el Supremo considera que el instructor cometió una arbitrariedad flagrante dado que no disponía de "ningún dato" que avalase estos extremos, más allá de la sospecha. Desde el punto de vista procedimental, pues, el juez superó los márgenes legales de que disponía para orientar la instrucción. No debe causar sorpresa que la solución del Supremo - lisa y llanamente, la expulsión de Garzón de la magistratura-pueda considerarse desproporcionada dada la gravedad de los hechos investigados y la hoja de servicios a la democracia y a la causa de los derechos humanos del a partir de ahora ex juez...

El juicio contra Garzón por el sumario que abrió para investigar la represión del franquismo concluyó el pasado miércoles en el Tribunal Supremo. El sindicato ultraderechista Manos Limpias pide para Garzón 20 años de inhabilitación por un supuesto delito de prevaricación, al no haber aplicado la ley de Amnistía. El fiscal pide la absolución.

La tercera causa en el TS contra Garzón se refiere a los cursos que dio en Nueva York entre el 2005 y el 2006. La investigación se centra en las aportaciones hechas por diversos bancos y entidades que financiaron los seminarios. Algunas de ellas tenían causas pendientes en el juzgado de Garzón. Las partes están entregando estos días sus conclusiones...

Garzón anunció que recurrirá al Tribunal Constitucional y luego, si hace falta, al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Su argumento: la sentencia "elimina toda posibilidad para investigar la corrupción", abre "espacios de impunidad" y contribuye a "laminar la independencia de los jueces en España".

Pero la Sala Penal ha dictado un fallo pétreo, en el que levanta precisamente la bandera de los derechos individuales. Al condenar a Garzón, el Supremo tutela el derecho de defensa. La sentencia - con el magistrado Miguel Colmenero como ponente-afirma que Garzón fue "arbitrario" porque dictó una resolución "injusta", en la que restringió sin fundamento "el derecho de defensa de los imputados en prisión, sin razón alguna que pudiera resultar mínimamente aceptable". Y con ello causó "un daño totalmente injustificado y difícilmente reparable en los derechos de defensa de los imputados". Y ante las críticas, anoche mismo el Tribunal Supremo emitió un comunicado tildando los ataques de "frívolos" e "inaceptables".

Garzón queda inhabilitado como juez y para cargos públicos. Podrá actuar como abogado y en misiones internacionales como la que ejerce en el Tribunal de La Haya...

´Le Monde´. El rotativo francés habla del "juez superincómodo". "El veredicto de la justicia española pone fin a la carrera del célebre juez, conocido por haber combatido las vulneraciones de derechos humanos".

´The New York Times´. Define a Garzón como "una de las figuras judiciales más polémicas de España". Recuerda "casos contra antiguos dictadores, incluido Pinochet" y que ordenó una investigación sobre las "atrocidades cometidas por las fuerzas fascistas durante la guerra civil española". Añade que los partidarios del juez, "incluidas Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han asegurado que los tres procesos tienen motivaciones políticas".

´The Guardian´. Califica a Garzón de "juez de los derechos humanos", pero añade que adquirió un "estatus de estrella del rock entre asociaciones defensoras de los derechos humanos" y que "se granjeó muchos enemigos en casa, en particular entre los colegas que se sentían incómodos con su celebridad".

´Clarín´. Explica que se le ha declarado culpable de "vulnerar el derecho a la defensa por ordenar la grabación de conversaciones en prisión entre abogados defensores y sus clientes, presuntos cabecillas de una red corrupta que en el 2009 implicó a altos cargos del PP, que ahora gobierna España".

´Corriere della Sera´. Recuerda los procedimientos contra Pinochet y Berlusconi y destaca el "abuso de funciones" y que "fue declarado culpable de haber ordenado escuchas telefónicas ilegales".

BBC. "El juez más conocido del país", señala, "que alcanzó la fama tras llevar a la justicia al ex dictador chileno Augusto Pinochet".

´Emol´. El diario chileno recuerda que Garzón alcanzó "gran notoriedad" por investigar a responsables de las dictaduras argentina y chilena, y menciona que tiene pendiente una causa por investigar los crímenes del franquismo...

¡Me han echado y ya no soy juez! Me han expulsado definitivamente de la carrera y ahora mismo no sé qué voy a hacer. Tengo que pensarlo". Así, disgustadísimo, respondía Baltasar Garzón a este periodista a los pocos minutos de conocer la sentencia que le inhabilita durante once años y que supondrá su adiós a la judicatura. Un Garzón que intentaba esconder el mazazo emocional que acababa de recibir. Musitó que prefería no hablar ni aventurar su futuro, por prudencia, y por el dolor que le causa una sentencia que siente profundamente injusta.

- ¿Acudirá al Constitucional y la justicia europea?, preguntó La Vanguardia.

- No estoy seguro. Ya veremos. Tengo que estudiarlo.

Respondió amablemente, pero abatido. Quemado.

La posibilidad de una condena por alguna de las tres causas abiertas en su contra simultáneamente es un hecho que Baltasar Garzón tenía asumido, aunque siempre mantuvo una brizna de esperanza de que el Tribunal Supremo, finalmente, atendiera sus argumentos - los de su defensa-y los de los fiscales que en los tres casos (escuchas del caso Gürtel, memoria histórica y cursos en la Universidad de Nueva York) han solicitado su absolución. No lo manifestaba públicamente ni le gustaba hablar de sus procesos, pero no ocultaba, en conversaciones privadas, su confianza en que la justicia diera fe de su inocencia.

Ahora se ha hecho realidad el peor de sus supuestos: la expulsión de la carrera judicial. Y es que Garzón, a diferencia de muchos compañeros suyos que han optado por ese camino, no es hombre de bufete de abogados. Hoy por hoy, no se imagina a sí mismo como letrado en una causa penal, defendiendo a un cliente ante sus ex compañeros.

El entorno más próximo de Garzón, en el que se encuentran compañeros de la Audiencia Nacional, abogados y juristas, se mostraba ayer por la tarde igualmente desolado. Muy molestos con una sentencia que consideran "redactada para echarlo". Reunidos en su casa, llegaron a pronunciar la palabra "farsa" para referirse al proceso por las escuchas de Gürtel y su resultado, que, aunque imaginado, ha golpeado fuertemente en el ánimo de todos ellos.

La esperanza es lo último que se pierde, pero ya en enero - La Vanguardia publicó un reportaje titulado "Garzón, ante el fin de su carrera"-los amigos del juez confesaban en privado que el Tribunal Supremo no admitía el procesamiento de un juez como Baltasar Garzón, en tres causas distintas y sucesivas y todas ellas en contra del criterio del ministerio fiscal, si no era para condenar. Claro que dicha conclusión no era más que una presunción de conversación de café, de personas amigas de Baltasar Garzón supuestamente muy familiarizadas con los más ocultos entresijos de la justicia española.

Y tras la condena..., los mismos amigos que lamentaban de antemano la condena se quejaban de que si el Supremo hubiera querido, podría haber castigado a Garzón, pero también salvado su carrera. Argumentaban ayer que el juez instructor, Jorge Barreiros, había dejado una puerta abierta al señalar que Garzón había hecho "una interpretación arriesgada de la ley", lo que se podría haber solucionado con una suspensión de dos años, que es lo que lleva suspendido. "Es una condena para echarlo", dijo José María Mena, ex fiscal jefe de Catalunya, en RAC 1. Recordó el caso Naseiro (1989), que también afectó al PP, y que se solventó anulando las escuchas que inculpaban a los políticos pero sin procesar al juez.

10-II-12, lavanguardia