Derechos Humanos y tierras raras entre Kazhkstan y Alemania

El escándalo asomó el pasado 16 de enero, cuando en la represión de la huelga que los trabajadores del petróleo mantenían desde mayo en las localidades de Aktáu y Zhanaozén, se saldó con 14 muertos y decenas de heridos, oficialmente. La oposición habla de 70 muertos y centenares de heridos. Antes, un sindicalista y su hija murieron en extrañas circunstancias. Los trabajadores piden la nacionalización del sector, que dirige un yerno de Nazarbáyev, y aumentos del sueldo de 420 euros mensuales.

Dos mujeres jóvenes de rasgos orientales montaban guardia el miércoles junto a la puerta de Brandemburgo, con carteles en inglés y temperaturas bajo cero. Las dos eran kazajas, una residente en Berlín, la otra llegada especialmente de Italia para la ocasión: protestar contra la visita del jefe de Estado kazajo, Nursultán Nazarbáyev, que se ha cerrado con un acuerdo de compraventa de materias primas por valor de 3.000 millones de euros, que la industria alemana califica de "importante".

Kazajistán nada en recursos naturales y materias primas (entre ellas, uranio) y conoce desde hace años un crecimiento rampante gracias al aumento del precio del petróleo. Sin embargo, ese crecimiento no beneficia al conjunto de la población, sino sólo a una "minoría oligárquica y corrupta", explican las jóvenes.

La víspera de la visita del presidente vitalicio (gracias al título autootorgado de Elbasi,líder de la nación), Kazajistán aprobó nuevas normas para el uso de internet que obligan a registrar el documento de identidad, el número de aparato y hora de consulta a los usuarios de los cibercafés.

Nazarbáyev está en el poder desde finales de los años ochenta, cuando el presidente Mijaíl Gorbachov le nombró primer secretario del Partido Comunista, organización actualmente ilegalizada. Ese dato, junto con la frecuente exclusión de las elecciones de los candidatos molestos, permite que el partido presidencial, Nur Otán, gane las elecciones con más del 80% de los votos y que la persona del Elbasi fuera refrendada en el 2007 por el 95,5% de los electores.

Algunos diputados del Bundestag han prestado atención a esta situación, pero la canciller Merkel ha preferido no insistir mucho en ello, conformándose con la promesa de una vaga y dudosamente independiente comisión de investigación, que Nazarbáyev ha prometido formar en relación con la represión de Zhanaozén (ver recuadro).

La recompensa ha sido un acuerdo marco de cooperación de materias primas, que, entre otras cosas, da a las empresas alemanas el acceso exclusivo a los recursos kazajos, especialmente a las llamadas tierras raras.Las tierras raras se utilizan como componente para una amplia gama de productos de alta tecnología, desde los misiles hasta reproductores MP3. Hasta ahora, China tenía el 95% de los recursos de esos componentes minerales y Kazajistán ofrece una oportunidad para diversificar los proveedores en el mercado. El acuerdo ofrece a Berlín el citado acceso exclusivo. A cambio, Alemania es más liberal que los estadounidenses y franceses en materia de transferencia de tecnología, señalan fuentes kazajas.

Nazarbáyev sabe que esta relación con Alemania blinda en gran parte su régimen de la siempre politizada crítica europea en materia de derechos humanos, en la que lo decisivo es frecuentemente la conformidad o disciplina de la dictadura en cuestión con los propios intereses.

Grandes empresas alemanas como BASF, Daimler, Thyssen-Krupp y Bayer formaron la semana pasada una denominada alianza por materias primas seguras a iniciativa de la patronal industrial BDI, encaminada a "mejorar a largo plazo el suministro de materias primas para la industria alemana", según explicó el vicepresidente de la BDI, Ulrich Grillo. El acuerdo con Nursultán Nazarbáyev parece ir en esa línea.

10-II-11, R. Poch, lavanguardia