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China instala armas en las islas artificiales que está construyendo

  • Xi Jinping había asegurado que no militarizaría el archipiélago Spratly

Tensión en Mar meridional de China. Reclamos de soberanía china sobre mar meridional lo enfrentan con Vietnam, Taiwán, Filipinas y Malasia.Sin prisas, pero sin pausas, China ha militarizado las siete islas artificiales que ha construido en los últimos años en el disputado archipiélago Spratly, en el mar de China Meridional. A esta conclusión han llegado un grupo de expertos estadounidenses tras estudiar las imágenes por satélite de la zona. Una revelación que contradice las declaraciones que hizo el año pasado el presidente chino, Xi Jinping, acerca de que su país no militarizaría estas islas, y que alimenta la espiral de desencuentros entre Pekín y el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

El grupo de investigación Iniciativa para la Transparencia Marítima en Asia (AMTI, en sus siglas en inglés), del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS, en sus siglas en inglés), ha llegado a la conclusión de que China ha reforzado de forma significativa la defensa de los islotes artificiales que empezó a construir hace tres años. Tras analizar una serie de las imágenes por satélite han deducido que el país asiático había instalado sistemas antiaéreos y antimisiles en los arrecifes de Fiery Cross, Mischief y Subi, donde antes Pe­kín ya había construido pistas de aterrizaje suficientemente grandes para acoger aviones militares.

Una imagen del arrecife de Subi, que muestra la situación de sistemas antiaéreos y antimisiles Una imagen del arrecife de Subi, que muestra la situación de sistemas antiaéreos y antimisiles

Según estos expertos, “estas estructuras son una evolución de las fortificaciones defensivas que ya estaban construidas en las instalaciones de menor tamaño en los atolones Cuarteron, Gaven, Hughes y Johnson”, dice AMTI en su informe Las nuevas defensas de China en las islas Spratly.

Esta revelación coloca a la comunidad internacional y en especial a EE.UU. y al equipo de Donald Trump en una situación embarazosa. Pone de manifiesto que Pekín sigue con sus planes e ignora la sentencia del Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya, que en verano rechazó que China tuviera razones históricas para reclamar la mayor parte de estas aguas, que constituyen una de las rutas comerciales más transitadas del planeta, por las que pasan anualmente mercancías por valor de más de cinco billones de dólares. Un mar rico en hidrocarburos y recursos naturales, cuyos centenares de islotes se disputan China, Vietnam, Filipinas, Taiwán, Malasia y Brunéi.

Pekín no vaciló en justificar las nuevas estructuras defensivas. “Me parece bastante normal que China, en su propio territorio, haga obras y despliegue los equipos defensivos necesarios”, dijo Geng Shuang, portavoz de Exteriores. Esta afirmación, sin embargo, poco tiene que ver con las declaraciones que hizo el presidente Xi Jinping en Estados Unidos en septiembre del 2015, cuando se comprometió a que su país no militarizaría las islas Spratly.

Pero la realidad es que estas nuevas instalaciones añaden tensión a la zona. Especialmente después de que el comandante de la flota de EE.UU. en el Pacífico, almirante Harry Harris, advirtiera el miércoles que su país no permitirá que se vulnere la libertad de navegación por estas aguas, aunque China haya construido bases en la zona. “Cooperaremos cuando podamos, pero estaremos preparados para hacerles frente cuando debamos”, dijo Harris.

, Hong Kong. Corresponsal

16/12/2016 - lavanguardia