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el federalismo, éste sincero, del Canadá

La nueva hoja de ruta de Quebec

  • El primer ministro propone a Canadá renegociar la Constitución y reconocer la provincia como nación de pleno derecho
La nueva hoja de ruta de QuebecPhilippe Couillard, primer ministro de Quebec, en el centro, junto a su homólogo canadiense, a su derecha, Justin Trudeau (Dario Ayala / Reuters)

El liberal Philippe Couillard, primer ministro de Quebec, ganó contra pronóstico en el 2014 las elecciones a los independentistas de la provincia francófona de Canadá con un programa inequívocamente unionista. Pero los liberales quebequeses, además de unionistas, son federalistas. Pero federalistas sinceros. Y Couillard ha planteado ahora un nuevo desafío político que está causando un terremoto político en Ottawa, porque plantea el reconocimiento de Quebec como una nación de pleno derecho en la Constitución canadiense.

Canadá va a cumplir 150 años de historia, pero todavía no tiene resuelto el contencioso con Quebec, que sigue sin firmar la Constitución de 1982 porque no se considera reconocida como nación pese a disponer de un amplísimo margen de autogobierno y haber ejercido por dos veces su derecho a decidir. Couillard plantea una nueva hoja de ruta que rompe moldes porque la reivindicación de reconocer a Quebec como nación se plantea como la aspiración a “formar parte oficialmente de la familia canadiense” y añade que “sería la mejor manera de celebrar el aniversario de Canadá”.

Soberanistas e indígenas aplauden la iniciativa, pero Justin Trudeau se resiste a reabrir el debate

Couillard ha elaborado un documento de 200 páginas todavía no presentado oficialmente pero que ha sido filtrado por la prensa del país norteamericano. En él se muestra convencido de que “Quebec y Canadá parecen estar listos para un cambio de paradigma” y que el reconocimiento de la realidad nacional de la provincia francófona garantizaría “que los quebequeses ya no se sientan exiliados dentro de su propio país”.

Couillard proclama sus enormes ganas de firmar la Constitución ­canadiense y pone para ello una serie de condiciones que, desde su punto de vista, unirían en vez de ­separar, y ninguna de ella tiene ­desperdicio:

Primero: Quebec es libre de elegir y capaz de asumir su destino.

Segundo: Quebec tiene todas las características de una nación y es reconocida como tal.

Tercero: Quebec se compone de una ­mayoría de habla francesa.

Cuarto: Se reconocen 11 naciones ­indígenas.

Quinto: La interculturalidad es el modelo desarrollado en Quebec que tiene como objetivo garantizar un equilibrio entre la apertura a la diversidad y el mantenimiento de las características francófonas.

Y para asegurar que todo fun­cione correctamente, en el terreno de lo concreto, Couillard plantea la incorporación de Quebec al Tribunal Supremo y el derecho de veto a las enmiendas constitucionales. La filosofía recuerda a algunas propuestas que en su día lanzó en Catalunya y para España Pasqual Maragall. También la denomina “federalismo asimétrico”.

Couillard plantea la incorporación de Quebec al Supremo y el derecho de veto a las enmiendas constitucionales

La intención del primer ministro de Quebec es abrir un diálogo con el resto de provincias canadienses para que se sumen a la propuesta por su propio interés y está dispuesto a recorrer todas ellas para “hacer pedagogía y persuadir”. “Somos los quebequeses. Nuestra nación es fundadora del país y vamos a entablar un diálogo con otros canadienses”, señala.

No han faltado las críticas a la iniciativa del primer ministro de quienes lo ven como una estrategia electoralista para arañar votos soberanistas o para desviar la atención de algún escándalo que ha afectado a su gobierno. Sin embargo, Jean-François Lisée, líder del soberanista Partido Quebequés, partidario de la independencia y ahora en la oposición, elogió la iniciativa de su rival político, puesto que “reconoce la existencia del problema y bienvenida sea cualquier iniciativa a favor de que Quebec pueda tomar sus propias decisiones”. También se han apuntado a la iniciativa diversos grupos indígenas. Justin Trudeau, el premier canadiense, no ha podido disimular su incomodidad y, de momento, se ha limitado a decir en francés: “No vamos a abrir la Constitución”. Sus correligionarios utilizan al presidente Donald Trump como pretexto. Dicen que ahora la prioridad es la renegociación del tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

, Washington. Corresponsal

11/06/2017 lavanguardia