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"Unanimidad y víctimas", Francesc-Marc Álvaro

El Parlament ha anulado las sentencias políticas de los tribunales del régimen franquista y lo ha hecho por unanimidad. Es una medida sin precedentes en el Estado, el Congreso todavía no ha hecho nada parecido. Un total de 63.961 personas fueron sometidas a consejos de guerra en territorio catalán entre 1938 y 1978. La consecuencia de aquellos juicios era la estigmatización, la marginación, la cárcel o la muerte. Cuando hablamos de una dictadura hablamos de un sistema donde los discrepantes corren el peligro de ser eliminados, como así ocurrió de acuerdo con leyes injustas y tribunales arbitrarios. Que todos los partidos de la Cámara hayan votado esta ley es un gesto que honra a la democracia catalana y que invita a una reflexión.

¿Qué ha pasado en este país los últimos años que ahora todos los grupos con representación parlamentaria –desde la CUP hasta el PP– pueden encontrarse en un consenso básico sobre las víctimas del franquismo? A mi parecer han pasado tres cosas: el cambio generacional, el cambio de perspectiva sobre nuestra historia inmediata y el cambio en la percepción del dolor de los que fueron olvidados para fundamentar los pactos de la transición (que fueron fruto de un contexto muy determinado). Estos tres cambios se han producido en el conjunto de España, pero sólo en Catalunya se ha concretado una ley de este tipo. ¿Por qué las víctimas de Andalucía, de Galicia, de Valencia, de Asturias y del resto de los territorios continúan en una especie de agujero negro donde impera el silencio, la indiferencia y las inercias nacidas del clima de mediados de los años setenta?

El lector puede ensayar sus respuestas. Quizás sería demasiado atrevido improvisar ahora y aquí una teoría para explicar esta velocidad diferente al reabrir el pasado para buscar reparación. No lo haré. Pero hay hechos que deben tenerse en cuenta para valorar la actitud de los diputados catalanes. Catalunya tuvo un papel relevante en la oposición a la dictadura (a pesar de la existencia de notorios franquistas catalanes) y en las dinámicas que aceleraron una transición que era más incierta de lo que ahora se cuenta. El 15-J de 1977 las izquierdas ganaron en las circunscripciones catalanas y el retorno de Tarradellas, como se ha explicado tantas veces, fue una operación única de conexión con la legalidad republicana. Por otra parte, el cambio de mentalidad que anima el proceso responde –tal vez– a la reconfiguración de unos valores que rebasa los ambientes independentistas y que tiene un cariz transversal. Es una hipótesis.

Enzo Traverso nos advierte que “la memoria es una representación del pasado que se construye en el presente”. Atención: reparar a las víctimas es condición necesaria (indispensable) para avanzar, pero es condición insuficiente para comprender la densidad que nos ha modelado como somos.

30/06/2017 - lavanguardia