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el Sinaí, frente bélico con DAESH

Mientras la liberación de Mosul, los combates para la toma de Raqa y el anuncio de una contra­ofensiva por parte del Estado Islámico (EI) acaparan la atención, en el explosivo escenario de la península del Sinaí los yihadistas del EI recrudecen sus ataques pro­vocando que Egipto extienda el estado de emergencia nacional hasta octubre y prolongue el toque de queda en el norte de esa península fronteriza con Israel desde la franja de Gaza hasta el sur del país. Como consecuencia de la persistente intimidación yihadista, Egipto e Israel mantienen un compromiso especial ­contra un terrorismo que trata de complicar al máximo la vida de egipcios, israelíes y palestinos.

“Confirmamos por fuentes de la inteligencia israelí que existe una coordinación de seguridad entre Israel y Egipto, y que pese a la dureza de los ataques yihadistas, las fuerzas egipcias han registrado una serie de éxitos en su guerra contra Uilaya Sinaí, la rama del Estado Islámico en Egipto”, explica Juanjo Alarcón, subdirector general de Secindef, ­consultora internacional de se­guridad y contraterrorismo con sede en Israel. “Como resultado, los terroristas intentan mantener el nivel de ataques que solían perpetrar hace dos o tres años ya que el número de agresiones semanales ha disminuido”, matiza este analista.

Pero aun así y pese la decidida acción militar de Egipto y a la información estratégica que suministran Israel y otros países occidentales, entre ellos Rusia, los yihadistas leales al Estado Islámico hostigan todo lo que pueden a las fuerzas de seguridad egipcias como prueba el enfrentamiento –calificado oficialmente de atentado con bomba– habido el pasado 6 de julio en la localidad de Rafah, fronteriza con Gaza. Aquel ataque se saldó con no menos de 23 soldados egipcios y unos 40 yihadistas muertos. De hecho, fue este atentado la causa de que el primer ministro de Egipto, Sherif Ismail, aprobara de urgencia la prórroga del toque de queda impuesto en el norte de la península del Sinaí.

Este ataque fue reivindicado por el propio EI, en aquel instante a punto de perder Mosul. Lo hizo a través de la red social Telegram confirmando que “varios soldados del califato atacaron a los miembros del ejército apóstata en la zona de Al Berz, al sur de la localidad de Rafah, próxima a la frontera egipcio-israelí”. Dos aspectos de este breve comunicado merecen atención. Por un lado, que los atacantes son citados como “soldados del califato”, es decir como miembros del EI, y por otra, que utiliza el término apóstata, que es como el Estado Islámico califica sistemáticamente a los musulmanes que no siguen el estricto doctrinario extremista que les caracteriza, un supuesto en el que también entran palestinos. Por el contrario, según el léxico yihadista habitual, si el ataque hubiera tenido a Israel como objetivo principal, se habrían referido a infieles y cruzados.

El despliegue militar egipcio en el Sinaí es muy notable, en proporción directa a un grave problema de seguridad internacional que no acapara la atención pública y que también amenaza a Israel. El presidente egipcio, Abdul Fatah al Sisi, reveló que 41 batallones con un total de unos 25.000 soldados fueron desplegados a comienzos del 2017 en el norte del Sinaí, donde se concentra su campaña militar contra el EI. A este respecto, el directivo de la citada consultora internacional confirma tajantemente que “Egipto está haciendo grandes progresos y un gran esfuerzo para ganar la guerra contra el terrorismo en la península del desierto”. Una guerra que desarrolla el grupo Uilaya Sinaí (provincia de Sinaí), que emana de la organización Ansar Bait al Maqdis o Seguidores de Jerusalén, que juraron lealtad al EI a finales del 2014 y que expandió su dominio en el norte del Sinaí, donde residen beduinos. Sin embargo, su ambicioso intento durante el verano del 2015 de capturar el área alrededor de la ciudad de Sheij Zuweid, junto a la frontera de Gaza, fracasó, dejando decenas de muertos entre las fuerzas de seguridad egipcias. Desde entonces, la organización yihadista ha luchado por mantener un control sobre un territorio que define como suyo.

Fuentes israelíes explican a La Vanguardia que los activistas de la yihad global en el Sinaí han atacado puestos del ejército egipcio y de la fuerza multinacional desplegada en el norte de Sinaí, “tomando el control de vehículos blindados y aplanando con ellos la valla fronteriza para tratar de infiltrarse en territorio israelí”. En este caso, los yihadistas fueron detenidos por blindados, pero ante la posibilidad de que logren traspasar la frontera, las mismas fuentes comentan en tono reservado que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) “estarían alerta con helicópteros y aviones de combate, que Israel no dudaría en usar en caso de un intento de infiltración terrorista en su territorio o en el supuesto de que las batallas que tienen lugar entre el ejército egipcio y los combatientes del EI puedan convertirse en fuego de artillería sobre Israel.

Por ahora, los terroristas se dedican a agredir al ejército apóstata egipcio y a tratar de desestabilizar el país y la región, un drama que intensifica el estado de alerta en Israel, cuya inteligencia supone que Uilaya Sinaí tratará de provocar situaciones muy difíciles en la frontera con Israel en un intento de generar fricción entre las FDI y el ejército egipcio, y así afectar a la relación entre Egipto e Israel y de paso comprometer, bajo amenaza de apostasía, a la Autoridad Palestina de Cisjordania y la franja de Gaza y abducir definitivamente a Hamas.

19-VII-17,E. Martín de Pozuelo, lavanguardia